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Un textual que aporta a la conversación
Le preguntaron ayer a Jorge Capitanich en el diálogo matutino sobre el armado de alianzas en la oposición. El funcionario dio una explicación que revela de alguna manera algo de lo cual los dirigentes del oficialismo no hacen, que es una percepción de mesa de arena sobre lo que hace cada partido. Más allá de que esa visión se comparta o no, es un aporte a la conversación sobre las campañas políticas que tiene el valor de la posición de su emisor, que está en un lugar desde se ven cosas que los demás no ven. Por eso damos de manera textual lo que se escuchó ayer sobre una reunión de Mauricio Macri con el intendente del partido de Dolores, que está encuadrado en la opositora liga UNEN. Su visión es obviamente crítica de estos movimientos, pero tiene el agregado de que Capitanich es un dirigente que dice en público lo mismo que afirma en privado.
• Cuando uno analiza a la oposición política en la Argentina, tiene serios problemas. Primero, no tiene una base territorial debidamente consolidada. El radicalismo como arquetipo tradicional de la política argentina, tiene más base territorial que el resto de los que eventualmente se postulan como candidatos. Pero los problemas que tiene su dirigencia política es interpretar esa base territorial dentro de un marco de construcción política. La verdad es que su incompetencia manifiesta desde el punto de vista de su capacidad de liderazgo político ha permitido la disminución de su potencial territorial con el tiempo. Esto es lo que ha pasado con el radicalismo como base tradicional partidaria. Tenían consolidada una base territorial sólida pero equivocaciones sistemáticas desde el punto de vista político han visto menguar esa capacidad territorial.
• No cabe la menor duda de que la base territorial más consolidada después del Frente para la Victoria es la del radicalismo, pero su dirigencia política se empecina en esmerilar su propia base territorial. Y si uno combina liderazgo, proyecto y base territorial puede conformar efectivamente en la democracia, que es siempre interacción entre oficialismo y oposición, una alternativa. El gran problema de la oposición política en la Argentina es que no ofrece una alternativa confiable. Primero, porque el proyecto político no está claro ni definido: un día dicen que van a derogar todo, al otro día que van a ratificar todo; un día dicen que se oponen dura y tenazmente al Gobierno y otro día agudizan su contradicción pero finalmente no proponen absolutamente nada.
• Las sociedades en democracia no tienen una tendencia voluntaria al suicidio colectivo ni en masa, por eso se observa claramente que el gran problema que tiene la oposición política en la Argentina es que no tiene un proyecto político, solamente ambiciones personales. Entonces los liderazgos políticos se construyen sobre la base de ambiciones personales, sin proyecto político y
a su vez sin base territorial consolidada. Cualquiera que sepa algo de política, no digo analistas, consultores ni encuestadores, sino personas que hayan tenido capacidad para construir poder político, para liderar procesos políticos y para liderar proyectos políticos, sabe que esa combinación es esencial. Para eso hay que tener una visión y un proyecto de país, capacidad para construir base territorial y capacidad para conducir procesos complejos y sostener claramente las ideas.
• La política finalmente consiste en transformar ideas en acción. Usted me pregunta qué pienso de lo que puedan hacer desde la oposición, la verdad que a mí siempre me genera un dilema opinar respecto de procesos políticos tan complejos y que no tengan ningún tipo de visibilidad clara y manifiesta. La verdad, para ser franco, no sé qué pueden llegar a hacer, porque un día plantean alianzas por izquierda, otro día alianzas por derecha, otro día alianzas por el centro, y la verdad es que lo único que hacen es perder el tiempo y no logran vertebrar una propuesta política seria para la República Argentina. Esto es lo que sinceramente opino.


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