Un vacilante Obama enfrenta fuerte presión para intervenir en Siria

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  Washington y París - Mientras continuaba el estupor por el ataque con armas químicas del que se acusa al régimen de Bashar al Asad en Damasco, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, enfrentaba la presión interna y externa para llevar a cabo una intervención militar urgente en Siria. Hasta el momento, Francia y Turquía son los dos únicos países que insisten con un accionar en ese sentido.

Las fotos que entregó la oposición siria de cuerpos de niños, que habrían muerto por inhalación de productos químicos, cubrieron ayer las portadas de tres de los diarios más importantes del país: The New York Times, The Washington Post y The Wall Street Journal. Aunque la Casa Blanca dijo que estaba "consternada" por reportes que hablaban de 1.360 personas muertas por ataques con gas tóxico en las inmediaciones de la capital, aclaró que cualquier respuesta está supeditada a la confirmación del ataque.

"En este preciso momento", EE.UU es incapaz "de determinar de forma definitiva si se usaron armas químicas", sostuvo la portavoz del Departamento de Estado, Jennifer Psaki. Para obtener esa información, "el presidente ordenó a los servicios de inteligencia que reunieran lo más rápido posible informes adicionales" sobre las denuncias, agregó. EE.UU. no tiene equipos oficiales en Siria, recordó la portavoz, pero puede "recopilar información gracias a testimonios en el terreno".

La tibia reacción de Washington manifiesta su renuencia para actuar en Siria. Pero si las acusaciones de ataques con armas químicas se corroboran, Obama será presionado a actuar con más agresividad, posiblemente en el marco de la OTAN.

El senador republicano John McCain, quien fue candidato en las elecciones de 2008 contra Barack Obama, acusó al Gobierno demócrata de mantenerse pasivo frente a la guerra civil en Siria, dando implícitamente una "luz verde" a Al Asad para usar armas químicas contra su pueblo. En declaraciones a la cadena CNN, McCain reiteró sus acusaciones al estimar que en lugar de temer "una línea roja que cambiaría la situación", el presidente sirio lo tomó como una "luz verde".

Mientras tanto, la comunidad internacional debatía sin fuerzas una posición común para proteger a la posición civil, y hasta el momento sólo Francia y Turquía habían solicitado una intervención militar urgente. De acuerdo con los propios voceros de la ONU, la acción se encuentra obstaculizada por la falta de dificultades de encontrar "evidencias de lo sucedido".

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, aseguró que "una investigación formal" ya fue activada y reveló que solicitó al Gobierno sirio que consienta que los inspectores del organismo que ya están en el país desde el domingo puedan recorrer los suburbios que presuntamente fueron bombardeados con gas nervioso y que causaron la muerte de 1.360 personas. Ban subrayó que espera una respuesta positiva y "sin demoras".

El Gobierno sirio se defendió afirmando que el uso de armas químicas durante la presencia de los inspectores de Naciones Unidas habría sido "un suicidio político". Pero si la versión del régimen es cierta, revelaría que los rebeldes -algunos de ellos ligados al yihadismo- habrían accedido al arsenal sirio, el mayor del mundo y el cuarto de Medio Oriente, y la falta de control de las autoridades frente a un material tan letal, lo que no eliminaría las presiones por una intervención.

El Consejo de Seguridad de la ONU, reunido el miércoles en sesión de emergencia, había consensuado que deseaba tener "claridad" sobre los bombardeos, pero oficialmente aún no reclamó una indagación inmediata.

Mientras tanto, el Gobierno francés intenta forzar la acción y el presidente François Hollande aseguró que "el uso de armas químicas es probable" en Siria. El canciller Laurent Fabius tensó aún más la imputación al asegurar que los bombardeos con armas químicas "vienen del Gobierno de Bashar Al Asad" y que en consecuencia "es necesario responder con la fuerza". El canciller turco Ahmet Davutoglu coincidió que el Gobierno de Siria "superó todas las líneas rojas".

Desde que se desataron las revueltas en marzo de 2011 murieron cerca de 100.000 personas. La ONU también estima que un millón de niños fueron desplazados de sus hogares.

Agencias ANSA, EFE, AFP, Reuters y


DPA, y Ámbito Financiero

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