Una amable historia sentimental con elenco bien elegido

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«Un amor» (Argentina, 2011, habl. en español). Dir.: P. Hernández. Guión: P. Hernández y L. DAgostino. Int.: D. PeE. Roger, L. Ziembrowski, A. Daicz, D. Groesman, A. Pardella.

La historia sentimental que aquí se nos presenta, basada en el cuento largo de Sergio Bizzio «Un amor para toda la vida» (largo, melancólico y por suerte algo distinto a lo que generalmente se espera de este escritor), habla del reencuentro de dos amigos con la chica que les partió la cabeza cuando eran adolescentes. Ahora ya grandes, enfrentan sus recuerdos y algunas obsesiones que les quedaron desde entonces.

La chica era viva, manejadora, consentida como hija única, hizo carrera y sigue igual que antes. Ellos eran dos muchachitos de pueblo. Uno muy serio y medio pavo, y el otro ya con responsabilidades laborales, el más hombrecito del barrio, pero inocente en las cosas del amor. Cada uno tuvo algo con ella, que después se fue, luego cada uno hizo su vida, y ahora ella se les reaparece de golpe. Tal vez le falte algo, aunque parezca tenerlo todo. Eso quizá podamos saberlo más adelante.

Así es la historia, que alterna dos épocas y dos elencos. En uno, tres chicos prometedores, los debutantes Alain Daicz, Agustín Pardella y Denise Groesman (apareció como la novia del hijo mayor en «Rompecabezas»). En el otro, Diego Peretti, Elena Roger, debutando en pantalla grande, y Luis Ziembrowski. Grande, Ziembrowski, tantas veces hizo de malo en el cine, que habíamos olvidado su capacidad para hacer un personaje tierno, un mecánico de carreras metido para adentro, en su nostalgia, un tipo que sufre en silencio su frustración de amor, creíble casi ciento por ciento. Muy bien elegido.

Paula Hernández, la de «Herencia» y «Lluvia», afirma su mano para esta clase de relatos, y cierta habilidad para el manejo de los matices, como esas miradas que aparecen cuando uno queda fuera de la conversación, por ejemplo. El casting es realmente bueno, y la adaptación (donde participó Leonel DAgostino) sabe ubicar las situaciones y los diálogos más memorables del cuento, aunque sin salvar del todo el peso de algunos lugares comunes. Sólo un detalle causa una leve perplejidad: las locaciones. Porque se ha filmado en Colonia Liebig, Colón y Victoria, hasta allá se ha desplazado parte del equipo, pero es tan poco específico lo que vemos de esos lugares, que daba casi lo mismo hacerla en Ramallo.

P.S.

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