28 de agosto 2018 - 00:00

Una bocanada de aire para el futuro Gobierno de López Obrador

El izquierdista, que participó en las conversaciones, podrá iniciar su presidencia sin un foco clave de incertidumbre para los inversores.

Tranquilidad. El electo presidente López Obrador celebró el acuerdo porque otorga “estabilidad económica y financiera a México”.
Tranquilidad. El electo presidente López Obrador celebró el acuerdo porque otorga “estabilidad económica y financiera a México”.
Ciudad de México - El entendimiento anunciado ayer por México y Estados Unidos sobre el final de mutuo acuerdo de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por su sigla en inglés) allana el camino hacia una suave transición política y económica en el primero de eses países.

Casi un año después de arduas negociaciones entre México, Estados Unidos y Canadá, que transitaron ocho rondas ordinarias y una extraordinaria, y luego de la intervención del futuro presidente Andrés Manuel López Obrador, las conversaciones salieron del empantanamiento.

De este modo, por fin se logró la ansiada "luz verde", justo cuando muchos dudaban de que esto fuera posible. Los expertos pronosticaban hace tiempo que sin un acuerdo, el nuevo Gobierno podría iniciar el próximo 1 de diciembre en medio de cierta turbulencia y altibajos en los mercados.

Ello no facilitaría las cosas a López Obrador, el politólogo de 64 años que ganó por mayoría abrumadora las elecciones del 1 de julio pasado.

"Estamos satisfechos porque quedó a salvo nuestra soberanía. México se reserva el derecho de reformar su Constitución, sus leyes en materia energética. Y quedó asentado que el petróleo y los recursos naturales de México pertenecen a nuestra nación", reaccionó López Obrador durante un acto.

El futuro canciller Marcelo Ebrard dijo: Vemos como un avance positivo el entendimiento. Por una parte, reduce la incertidumbre sobre la economía y, por la otra parte, recoge las principales preocupaciones planteadas por el presidente electo", afirmó. Destacó que se disipan "las principales preocupaciones, especialmente en el sector energético y laboral", además de mantenerse "los espacios trilaterales para la solución de controversias".

El miembro del equipo de transición de López Obrador informó que "en los próximos días" el enviado del mandatario electo, Jesús Seade, "continuará participando en las negociaciones trilaterales" con la presencia de Canadá. "Fueron semanas a veces difíciles pero consideramos que hubo logros que favorecerán el entorno económico para nuestro país", indicó.

El economista Enrique Quintana consideró que "empezar su administración con una negociación del NAFTA concluida, en lugar de una situación de incertidumbre, haría una diferencia del cielo a la tierra" para López Obrador.

El Banco de Pagos Internacionales presentó el viernes pasado un análisis del impacto económico si se cancelaba el tratado, y calculó que le podría costar a México 1,8 puntos del Producto Bruto Interno (PBI) por año.

Según Quintana, México y Estados Unidos se apresuraron a anunciar el acuerdo porque el tiempo jugaba en contra pues, una vez llegado a un arreglo, el representante comercial debe notificar al Congreso en un plazo no mayor a 30 días y éste a su vez tiene 60 para revisarlo y autorizar su firma por el jefe de la Casa Blanca.

"Lo realmente relevante para el próximo Gobierno es transmitir a los inversionistas y a los mercados la certidumbre de que el NAFTA va a continuar y que no hay riesgo de que Estados Unidos lo abandone", afirmó.

De lo contrario, "probablemente tendríamos un escenario de fuerte preocupación, que se reflejaría de manera inmediata en el tipo de cambio y probablemente arrojaría muchas dudas respecto al horizonte económico de mediano plazo para México", advirtió.

Para el experto, "el Gobierno de Peña Nieto quiere heredar" a su sucesor "una negociación concluida" y éste "sabe que su horizonte cambiaría radicalmente con ello".

Agencia ANSA

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