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Una bocanada de aire
Dos de los seis gritos de la noche en la Bombonera. El de Sánchez Miño con un remate «riquelmeano» y el de Jonathan Santana para Independiente. Empataron 3 a 3.
Independiente había empezado mejor con la movilidad de Jonathan Santana y Fabián Vargas, pero fue Boca el que se puso en ventaja aprovechando un «horror» de Leonel Galeano, que se enredó con la pelota y terminó dejando solo a Santiago Silva.
Allí Boca tuvo el partido a su merced porque Independiente se cayó anímicamente y cometió muchos errores que los pudo pagar caros.
Sin embargo, una buena jugada de Patricio Vidal por izquierda terminó con un gol de Jonathan Santana anticipándose a la defensa. La alegría duró un solo minuto, cuando Leandro Somoza con un zapatazo de afuera del área puso el 2 a 1.
El segundo tiempo empezó con un doble error del arquerito DAngelo que terminó en el empate de Paulo Rosales: primero dio rebote largo ante un lejano remate de Rosales y después perdió la pelota ante Vidal y le quedó a Rosales para convertir. Tras cartón se fue expulsado Schiavi por un coscorrón a Santana, por lo que Independiente pasó de dominado a dominador.
Boca tuvo que rehacer la defensa con el ingreso del uruguayo Albín (de promisorio debut) y el partido se jugaba en terreno de Boca, pero Sánchez Miño tuvo un tiro libre en el borde del área y con un zurdazo a lo Riquelme puso el 3 a 2.
Faltaban 15 minutos que se jugaron con Independiente desesperado por empatar y Boca de contraataque. Parecía que el partido no se modificaba, pero en el último minuto Clemente Rodríguez perdió la pelota en el área y le cometió un inocente penal a Farías, y el «Tecla», que había pegado un remate en el travesaño y le habían sacado dos más, se vengó y puso el empate final.


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