4 de febrero 2009 - 00:00

UNA GUERRILLA ACORRALADA

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia fueron creadas en los años 60 con un programa marxista que planteaba una reforma agraria en beneficio del campesinado.
Su accionar terrorista resultó severamente afectado por la acción del gobierno de Álvaro Uribe, que contó con el fuerte apoyo de EE.UU.: desde 2000, la Casa Blanca le transfirió a Bogotá ayuda militar por u$s 5.500 millones en el marco del Plan Colombia.
EE.UU. y Colombia afirman que las FARC financian sus operaciones a partir de su participación en el negocio del narcotráfico.
Los éxitos de las operaciones militares y de inteligencia en su contra, además de una creciente ola de deserciones, han mermado severamente su poder de fuego.
Más allá de la muerte en operativos militares de los comandantes «Raúl Reyes» e «Iván Ríos», el golpe más duro contra las FARC se produjo en julio del año pasado, cuando el Ejército logró rescatar a Ingrid Betancourt y a tres rehenes estadounidenses en una espectacular operación de inteligencia.

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