Desde que asumió el Gobierno, Mauricio Macri encaró lo que denominó la "normalización" del sector energético, para lo que partía del supuesto de que un incremento en el precio de los hidrocarburos traería mayores inversiones y, por ende, más producción. Con ese objetivo, rápidamente se pusieron en marcha fuertes aumentos de tarifas para el gas y la electricidad, de la misma manera que convalidaron exorbitantes incrementos en el precio de los combustibles.
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Los números del primer año de producción de hidrocarburos bajo esta política "amigable" con las grandes petroleras y de eliminación de buena parte de las regulaciones vigentes durante nuestra gestión no son nada alentadores en petróleo y en el gas tampoco lo serían de no ser por inversiones realizadas durante nuestro Gobierno. A pesar de los distintos incentivos dados a las empresas petroleras, la producción de crudo cayó un 3,9 por ciento, en gran medida porque casi todas las grandes petroleras, a las que esta política energética buscaba "seducir", han bajado sus niveles de producción, como Chevron, principal socia de YPF en Vaca Muerta que bajó un 30 por ciento o Petrobras, hoy gestionada por Pampa Energía, se derrumbó un 27 por ciento. La caída de estas dos empresas está pegando fuerte en la cuenca neuquina y explica los despidos.
En cuanto al crudo pesado o Escalante la situación en la provincia de Chubut no es muy diferente. Su principal productor PAE (sus exgerentes ocupan los principales lugares en el Ministerio de Energía) bajó su producción un 4,5 por ciento, a pesar de ser la empresa más beneficiada por los pagos de petróleo plus.
La situación del gas se presenta como diferente, pero tiene otras aristas. Si bien los números del año pasado dan un incremento de la producción de 4,9 por ciento, un estudio de OETEC alcanza conclusiones interesantes que permiten una mejor comprensión de esos números.
A primera vista podría pensarse que fueron los nuevos cuadros tarifarios de gas en boca de pozo y de distribución la causa de que la producción del año pasado haya crecido 1,5 por ciento más que en 2015. Sin embargo, el informe sostiene que la explicación debe buscarse en el ingreso del yacimiento Vega Pléyade en Tierra del Fuego en 2013.
El salto exponencial de la producción gasífera de "la isla" fue producto de las obras realizadas durante nuestra gestión, como el segundo cruce del Estrecho de Magallanes, que permite traer gas de la cuenca marina austral continentes, así como la ampliación de la red troncal hasta Bahía Blanca, así como de los planes de incentivo que permitieron a las compañías desarrollar tareas de exploración y perforación con plataformas offshore. El notable incremento del 30,2 por ciento en la producción hizo que dicha cuenca pase a ocupar el segundo lugar entre las principales del país con un 8,8 por ciento del total.
Como explica Total en su sitio web, publicación de febrero de 2016: "Vega Pléyade fue desarrollado en dos años y medio y representó una inversión de más de 1.000 millones de dólares". Es decir, durante el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y con un precio del gas sensiblemente inferior al actual (sin tarifazo), se desarrolló el yacimiento offshore más importante del país y que posibilitó que la producción nacional de gas entre 2016 y 2015 muestre el incremento mencionado, que representó el año pasado casi la mitad del gas producido por tierra del fuego.
El OETEC también se pregunta qué hubiera ocurrido el año pasado con la producción de gas total del país de no haberse concretado el proyecto Vega Pléyade, que implicó una inversión de 2.400 millones de dólares (el 40% de lo desembolsado por Total desde que está en el país). La conclusión es que dicho crecimiento de 4,9 por ciento en 2016 hubiera sido de apenas 0,5 por ciento en el primer año de gestión de Macri. O sea que prácticamente todo el incremento se debe al yacimiento fueguino, otra "pesada herencia" que dejó nuestro Gobierno.
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