Entre las mejores noticias de ayer estuvo el acuerdo Corea del Norte-EE.UU. para suspender el programa de enriquecimiento de uranio y pruebas de armas del primero a cambio de alimentos. Ojalá se dé. Si ésta fue la mejor noticia, la peor podría darse la semana que viene tras la visita del premier israelí a Washington. La razón es que el principal tema de la agenda entre Netanyahu y Obama (entre los que reina la desconfianza; recordar el papelón Sarkozy-Obama de noviembre) será el programa nuclear de Irán y las perspectivas de un ataque armado. De acuerdo con numerosas filtraciones, comentarios oficiales e informes, el establishment militar y político de Israel estaría más que deseoso de emprender una acción militar contra el sistema nuclear iraní, por lo que el primer ministro iría a tantear las aguas (el objetivo de mínima es conseguir que Obama amenace con una incursión armada si Irán cruza ciertas líneas, dándole legitimidad a un eventual ataque unilateral). Si bien de la boca para afuera el presidente Obama se aferrará a que todas las posibilidades están sobre la mesa, sus asesores parecen estar en contra de la idea de un ataque en el corto plazo. Temen que cualquier incursión complique más el panorama en el mundo árabe (sumado a que en tiempo de elecciones Obama no puede perder el apoyo de la comunidad judía, pero tampoco puede permitir que se dispare el precio del petróleo o que EE.UU. entre en una nueva contienda), ya que además Israel no tendría el poder necesario para frenar el desarrollo nuclear iraní (estiman que el gran poder aéreo norteamericano da el tiempo suficiente para ver qué pasa con las sanciones o llegar hasta después de las elecciones). Ojalá prime la razón (en tanto, piense cómo esto afectaría los activos financieros). Pasando al mercado, ayer Bernanke movió un poco el avispero: si bien afirmó ante el Congreso que la recuperación económica es despareja y modesta, deslizó que la suba del precio del petróleo podría impulsar temporariamente la inflación por encima del actual 2%. No lo culpamos del 0,41% que perdió el Dow al cerrar en 12.52,07 puntos, porque poco después de las dos de la tarde el Dow estaba del lado ganador y el comunicado se había dado a las 10 de la mañana.
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