Una Naranja dulce

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Tucumán fue quien más propuso con los forwards. Intentó cerrar el juego y mantener las acciones cerca y controladas. Así abrió el marcador con el penal del apertura Nicolás Sánchez tras 15 minutos.

¿Córdoba? Bancó con los delanteros, pero intentó darle más dinámica a sus ofensivas participando a los backs. El premio llegó enseguida con el try del centro Facundo Boaglio.

Sobre el cierre, Sánchez y Ramiro Pez cambiaron penales para dejar la chapa 8 a 6 para Los Dogos en el descanso.

El segundo tiempo se plantó con paridad en todos los aspectos, incluso en la batalla de los gordos, en la cual el local levantó su nivel.

¿Dónde estuvieron las diferencias? En los errores. Tucumán supo aprovechar las oportunidades, mientras que Córdoba falló en el manejo de la pelota, en defensa en momentos claves y recibió puntos en contra que le costaron carísimo.

De dos equivocaciones nacieron los tries de Aníbal Terán y de Ezequiel Faralle, que le dieron luz en el marcador a Tucumán.

A pesar de la desventaja de 20 a 11, los cordobeses no se quedaron atrás y comenzaron a remar. ¿El plan? Dar la primera puntada con los forwards y buscar el hueco con los backs. Dio resultado, ya que Lisandro Gómez López, quien ingresó por Bobadilla, descontó en el ingoal. Pez abrochó la conversión y metió un penal para dar vuelta el marcador a seis minutos del cierre. Final no apto para cardíacos.

En los momentos definitorios la consigna era clara: no cometer errores. La Naranja lo entendió; Córdoba no. El apertura Nicolás Sánchez, con su puntería -sólo desperdició un envío a los palos- y sangre fría, fue el verdugo del campeón en tiempo cumplido y decretó el 23 a 21 final.

Los visitantes avanzaron a la final con una gran tarea de su número 10 y buscarán cortar una racha de cuatro derrotas consecutivas en encuentros por el título.

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