Jacques Tati, censurado en el metro y en los autobuses franceses por fumador.
Pese a que el gran artista surrealista René Magritte, en su célebre cuadro de una pipa que lleva como título «Esto no es una pipa», estableció con esa frase la diferencia que media entre el objeto real y su representación, las autoridades de Metrobus, la entidad pública que gestiona la publicidad en el metro y los autobuses de París y sus alrededores, no piensan lo mismo, y decidieron censurar la célebre pipa que usó el cómico Jacques Tati en todas sus películas en una campaña publicitaria con su imagen. En lugar de la pipa, un símbolo tan inseparable de la figura de Tati como el sombrero y el bastón de vagabundo de Chaplin, colocaron un molinito de viento, y desataron la furia de varios sindicatos del cine francés, como la Sociedad de Realizadores y el Sindicato Francés de la Crítica de Cine, quienes pidieron ayer que se vuelvan a imprimir esos afiches con la imagen con la que todo el mundo recuerda a Jacques Tati.
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«Esta censura sanitaria conduce a un revisionismo insoportable que afecta al arte y la cultura», dijeron en su protesta ambos sindicatos, y añadieron que además era atentatoria contra los derechos intelectuales. Días atrás, el Observatorio de la libertad de creación de la Liga de los Derechos Humanos ya había dado a conocer una «Petición contra la censura de la pipa de Monsieur Hulot».
El antitabaquismo a ultranza, años atrás, también había llevado a algunos estados de los EE.UU. a pedir que se «borraran digitalmente» las imágenes de algunos astros de Hollywood, como Humphrey Bogart, para que las nuevas generaciones ya no los vieran fumar en sus películas. Todavía esa moción no prosperó: a ciertos observadores, les recordó las purgas gráficas de Stalin.
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