La amplitud de su triunfo, logrado con el 56% de los votos según el último conteo, muestra el apoyo popular a sus programas sociales y al desarrollo de los proyectos de infraestructura, que financia con los ingresos petroleros.
En su primer discurso tras la reelección, Correa, una de las figuras prominentes de la izquierda en América Latina, aseveró que a "esta revolución no la para nada nadie". "Las carreteras, los hospitales, las unidades (escuelas) del milenio son para todas y para todos", aseguró Correa, quien llegó a la presidencia en 2007 y ha logrado la estabilidad política, después de que en la década anterior desfilaron siete presidentes, tres de ellos derrocados en medio de escándalos de corrupción.
Pero el margen de maniobra en economía será estrecho para Correa si quiere mantener el nivel de gasto público que ha ido en aumento en los años recientes hasta alcanzar el 15% del Producto Interno Bruto en 2012.
"Aunque esa estrategia le brinda popularidad, especialmente en los sectores más humildes, podría volverse insostenible en caso de que caigan los precios del petróleo", destacó Arthur Dhont, especialista para Ecuador del instituto de análisis económico IHS.
Para compensar esta dependencia que debilita a su economía, Correa cuenta con desarrollar la industria minera a gran escala, pese al rechazo de la comunidad indígena, que representa un tercio de los 15,5 millones de habitantes del país.
Para ello, el mandatario debe ofrecer seguridad a los inversores extranjeros, luego de que impusiera una moratoria sobre la deuda externa y cambió los contratos con las multinacionales petroleras. "Los inversionistas temen la falta de imparcialidad de la Justicia en Ecuador", señaló Dhont, al evocar que en 2009 Correa retiró a su país del Centro Internacional para Arreglo de Diferencias (CIADI).
En 2012, Ecuador consiguió apenas 335 millones de dólares en inversiones extranjeras directas, una de las cifras más bajas de la región y muy inferior a la de su vecina Colombia, que en el mismo año captó más 13.000 millones de dólares.
"Bienvenida la inversión extranjera que está llegando y está llegando bastante, pero en el supuesto caso de que no estuviera llegando, estamos alcanzando los objetivos, no hay que confundir medios con fines", enfatizó Correa al ganar la reelección.
Pese a la agresividad de su discurso, este economista de 49 años, con un doctorado en la universidad de Illinois, difiere en los hechos de otros dirgentes de la izquierda latinoamericana, como el venezolano Hugo Chávez.
"Correa ha sido pragmático y pienso que seguirá en esa línea. En su primer Gobierno hizo concesiones al sector empresarial para contar con su apoyo", dijo Mark Weisbrot, codirector del Centro de Investigaciones Económicas, con sede en Washington.
"No intenta crear una economía centralizada o planificada, o una en la que el Estado controle la industria y el comercio, así que los empresarios seguirán desempeñando un papel importante", apuntó este analista. Tras su triunfo, Correa tampoco debería encaminarse a una radicalización política. Su "gran desafío es consolidar la democracia, permitir que las instituciones sean autónomas en la toma de decisiones", señaló Santiago Basabe, politólogo de la Facultad Latinoamericana de Ciencia Sociales (Flacso).
"Estoy más cercano a uno de derecha decente que a uno de izquierda impresentable", se defendió alguna vez el mandatario, al responder a los medios de comunicación privados que le exigieron "respeto".
| Agencia AFP |


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