14 de noviembre 2011 - 00:00

Una vasta red de producción y venta

Río de Janeiro - La ocupación de la favela Rocinha por parte de efectivos policiales y militares no sólo le arrebató el control de ésta al narcotráfico, sino que además asestó un duro golpe al mayor negocio del crimen organizado de Río de Janeiro.

Según informa el diario O Estado de Sao Paulo, en los últimos años los negocios ilícitos en la mayor favela de Brasil pasaron a ser empresas millonarias, con diversidad de negocios, y se convirtieron en una de las grandes productoras y vendedoras de drogas del país.

Después de convertirse en uno de los puntos de venta de marihuana más lucrativos de Río de Janeiro en los años 80, Rocinha pasó a contar a partir de 2007 con una de las más lucrativas redes de empresas del crimen organizado de Río gracias a la instalación de refinerías de cocaína y la diversificación de sus negocios.

Dichos negocios pagaron buenos salarios y se estima que facturaron semanalmente cerca de dos millones de reales (1,19 millón de dólares).

Según informaciones de la Policía Militar, el jefe del tráfico de drogas de Rocinha, Antonio Bonfim Lopes (alias «Nem»), sorteaba uno de los mayores obstáculos para la producción de cocaína -la compra de productos controlados como ácido sulfúrico, ácido clorhídrico o éter- pagándoles a unos 200 vecinos para que compraran pequeñas cantidades de esos productos. «Nem» fue capturado el pasado jueves junto a doce cómplices.

Los negocios vinculados al narcotráfico en Rocinha se caracterizaban además por pagar mejores salarios que sus competidoras de otras favelas cariocas, a los «empaquetadores», que llegaban a cobrar 1.500 reales semanales y podían llegar a embalar unos 250 kilos de cocaína por semana.

Otras fuentes de ingreso de los traficantes eran el cobro de una suerte de cuota a prostíbulos y clínicas de abortos clandestinos para que pudieran eludir la fiscalización policial y seguir funcionando -ya que los delincuentes tenían arreglos con la Policía-, agencias de turismo y medios de transporte público autorizadas para circular por la favela
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Últimamente, las empresas de Rocinha incursionaron en la venta de la droga sintética éxtasis, la que era distribuida en fiestas «rave» y discotecas de la ciudad por jóvenes de clase media que se comunicaban con los traficantes a través de la red social Facebook.

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