Ayer empezaron a llegar a Caracas los siete cancilleres que entre hoy y mañana seguirán "apoyando y promoviendo que se dé definitivamente un diálogo entre la oposición venezolana, el presidente y nuestro Gobierno", señaló el canciller venezolano, Elías Jaua.
"Nuestro objetivo es lograr un diálogo sincero entre los venezolanos para que ellos resuelvan los temas que tengan que resolver", dijo el ministro de Relaciones Exteriores argentino, Héctor Timerman, tras una reunión con su par de Chile, Heraldo Muñoz. Ambos estarán en Caracas para intentar una difícil tarea, dada la dureza de las posiciones de las partes (ver nota aparte).
En su primera visita el 25 y 26 de marzo, la comisión se reunió con diversos sectores de la sociedad venezolana, incluida la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y dirigentes estudiantiles, que lideran las protestas desde hace dos meses, que dejaron decenas de muertos y cientos de heridos.
Maduro acudió a la Unasur para allanar el camino al diálogo tras semanas de fallidos intentos para convocar a la MUD a una "conferencia nacional por la paz" que instauró a raíz de las manifestaciones.
Ayer, en un comunicado, la alianza opositora afirmó que la misión de Unasur será útil si el mandatario venezolano se compromete "sinceramente al diálogo". "El Gobierno, tenazmente agresivo en las palabras y en los modos y cuyo objetivo abierto de imponer una hegemonía ideológica contraria a la Constitución es, sin embargo, de piel sensibilísima. Como varios gobiernos amigos comprobaron, es intolerante a la menor diferencia y, desde luego, a la crítica. No entiende que diálogo no es ni puede ser rendición", agregó.
Gracias a la primera misión de cancilleres, Maduro y oposición tuvieron su primera coincidencia al aceptar que un "testigo" internacional facilite el diálogo, con el secretario de Estado del Vaticano y exnuncio en Venezuela, Pietro Parolin, como uno de los candidatos. Aunque esa posibilidad aún no se definió, una frontal crítica de la Iglesia venezolana a Maduro, a quien acusó la semana pasada de implantar un proyecto "totalitario" en el país, pareció enfriarla.
Ayer, en tanto, Maduro anticipó que no se sentará a la mesa ni dialogará con "fascistas", en alusión al bloque radical dentro de la alianza opositora.
Las protestas fueron iniciadas por estudiantes de San Cristóbal (oeste) contra la inseguridad y se extendieron a otras localidades multiplicando reclamos contra la crisis económica, la represión policial y la detención de opositores.
Pese a que bajaron de intensidad, aún se registran choques entre radicales y las fuerzas del orden en algunos municipios, como ocurre casi a diario en Chacao, en el este de Caracas.
Maduro insiste en acusar a la oposición de promover un golpe de Estado con las protestas, en tanto la MUD responsabiliza al Gobierno del encarcelamiento del opositor Leopoldo López, líder del partido Voluntad Popular, y de dos alcaldes, así como de la reciente destitución de la diputada María Corina Machado de la Asamblea Nacional, que podría seguir el mismo camino. La situación de esos dirigentes es uno de los temas que la oposición plantearía en primer lugar de concretarse el diálogo.
López, preso en una cárcel militar acusado de instigar a la violencia en las manifestaciones, y Machado encabezan el sector radical de la MUD y la estrategia "La Salida" para forzar la renuncia del mandatario con las protestas callejeras.
| Agencias AFP y ANSA, |
y Ámbito Financiero


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