12 de septiembre 2011 - 00:00

Unión, con poco, se llevó todo

Paulo Rosales festeja hasta con asombro el gol de la victoria, mientras Sebastián Domínguez no entiende nada.
Paulo Rosales festeja hasta con asombro el gol de la victoria, mientras Sebastián Domínguez no entiende nada.
Vélez fue víctima de una de las «leyes de Murphy», ésa que dice «si algo puede fallar, va a fallar», porque dominó los 98 minutos (Diego Abal dio excesivos 8 minutos adicionales), creó numerosas situaciones de gol, pero terminó perdiendo con un gol de contraataque, a los 43 minutos del segundo tiempo.

Unión se sintió inferior desde el primer minuto y por eso se refugió en su campo con mucha gente, tratando de achicar espacios y rechazar todo lo que le tiraran.

Arriba, Jerónimo Barrales corriendo para buscar los largos pelotazos que le mandaba la defensa (en realidad, rechazos) y un poco más atrás Paulo Rosales, para tratar de tener la pelota y que los minutos pasen. Vélez, en cambio, terminó jugando con cuatro delanteros y siempre pensó más en el arco contrario que en el propio, tanto que sufrió un par de contraataques que inquietaron a Barovero.

Vélez buscó de todas maneras, con pases cortos y con pelotazos, de arriba y de abajo. Con habilidad y con fuerza, pero no pudo derrotar a un Enrique Bologna que tuvo una actuación estupenda, con atajadas consagratorias.

Cuando Unión defendía casi heroicamente el empate sin goles, apareció el contraataque de Paulo Rosales, que, atorado por Barovero, pudo empalmar la pelota y darle a Unión tres puntos que pueden ser vitales.