7 de agosto 2009 - 00:00

Valioso llamado de atención ecologista

«Home, la tierra vista desde el cielo» (Francia, 2009, habl. en español). Dir.: Y. Arthus-Bertrand. Guión: Y. Arthus-Bertrand, I. Delannoy, D. Carot, Y. Le Van. Documental.

Cierto día, en un pequeño pueblo, un viejo se subió al vuelo de bautismo que ofrecía el dueño de una avioneta. Desde arriba miraba todo asombrado, como un niño. Y cuando bajó, le dijo al piloto: «Ahora entiendo por qué Dios nos tiene tanta paciencia».

Es cierto, desde arriba hasta los basurales se ven lindos, y las personas parecen hormiguitas. Ese es uno de los atractivos de la fotografía aérea, desde los tiempos en que Federico Valle era camarógrafo en Paris y se le dio por subir a un aeroplano, a los de Albert Lamorisse, con su «Viaje en globo» por los Pirineos, y «Le vent de les amoreux», que terminó su hijo, y Folco Quilici con la serie «Italia vista dal cielo», o esa edición de fotos fijas, «Argentina vista desde el aire», 1975, ed. Atlántida, que hoy buscan los coleccionistas. Pero lo de ahora es todavía mejor, gracias a la cámara Cineflex. Como es giroestabilizadora, y de alta definición, los paseos son notablemente suaves, sin vibración alguna, los colores lucen una gama enorme, y, pequeño detalle, el operador ya no tiene que asomar medio cuerpo fuera de la aeronave. El aparato se adosa a un costado, y el hombre lo maneja muy tranquilo con su control remoto (aunque nunca falta un loco haciendo acrobacias para limpiar el lente en pleno vuelo).

Dato interesante, el primer uso de esta cámara fue militar, para dirigir debidamente los misiles, pero nosotros la disfrutamos en su empleo civil, en películas como «Earth», de la BBC, o esta «Home» de Arthus-Bertrand, un hombre que debería sonarnos familiar: es ese flaco canoso que en 2004 hizo dos muestras de fotos fijas en el Borges («Los franceses», «Bestiario») y una de gigantografías de 120 tomas aéreas en Plaza San Martín.

Quien la recuerde, ya sabe el nivel de imágenes que verá en «Home», todas tomadas en helicóptero, salvo una obligadamente satelital destinada a mostrar el vínculo entre los hielos cada vez más delgados del Himalaya y los ríos cada vez menos caudalosos de Bangla Desh. Es que acá no se trata de mostrar sólo lindos paisajes. También vemos el amontonamiento y la humareda de los humanos, la desertificación del planeta, la multitud de pobres vacas que nunca pastarán por los campos, ya que pasan toda su corta vida amontonadas en corrales, comiendo porquerías balanceadas, etcétera.

Un comentario en off advierte sobre el absurdo que vivimos y las catástrofes que causaremos, de seguir como hasta ahora. Francamente, en ese sentido más explicativa es «Una verdad incómoda», y mucho más impactante sigue siendo «Koyaanisquatsi» (que no necesita de palabras), pero no por ello «Home» deja de ser valiosa, y lo que dice bien merece atención. Una lástima, de todos modos, que sólo en los minutos finales muestre los paliativos actualmente en ensayo para aminorar un poco la catástrofe: control de la explotación maderera en Costa Rica, energía biotérmica en Islandia, granjas de viento en Dinamarca, un pueblo «ecoamigable» de energía solar en Alemania, muy poco más. Por casa, bien, gracias. Y Dios podrá tenernos paciencia, pero el planeta quizá nos desaloje en sólo un par de generaciones.

P.S.

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