Vélez logró una ventaja importante

Edición Impresa

Un arranque electrizante de Vélez en general, y de Augusto Fernández en particular, dio la pauta de lo que fue el partido de ida por los octavos de final de la Copa Libertadores. En el Amalfitani hubo sólo un equipo en cancha que propuso jugar al fútbol, Vélez, ante un rival desconocido, Liga de Quito, que lejos estuvo de ser aquel conjunto compacto y punzante que complicó a tantos clubes argentinos en los certámenes continentales. Con goles de Augusto, en dos ocasiones, y de Sebastián Domínguez, los dirigidos por Ricardo Gareca se impusieron con comodidad por 3-0.

A los 7 de la primera etapa, el exvolante de River apareció por detrás de los defensores de la Liga para conectar un centro de Silva. No conforme con su cuota goleadora, Augusto volvió a aparecer tres minutos más tarde para definir de zurda una muy buena jugada individual diagramada por el Burrito Martínez. Desde entonces y hasta la finalización del primer tiempo, Vélez se dedicó a hacer lo que mejor le sienta: utilizar el ancho del terreno para desplegar el fútbol de Moralez, Martínez y Zapata.

En el complemento, el equipo de Liniers mantuvo la tónica, impulsado por el quedo de su adversario. Los ecuatorianos nunca parecieron tomar nota de la desventaja. Se los veía sin determinación, desanimados. Para colmo, a los 8 sufrieron la expulsión de Luis Bolaños. Un minuto después, Sebastián Domínguez le puso cifras definitivas al match con un frentazo, tras un centro perfecto de Papa. La tarjeta roja a Reasco a los 23 terminó por redondear una noche negra para la Liga. Todo lo contrario para Vélez, que en una semana estará en los 2.850 metros de altura de Quito con la tranquilidad de estar tres goles arriba.

Dejá tu comentario