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Vélez no tuvo altura, ni Liga
Hernán Barcos levanta los brazos para festejar. El delantero argentino que no brilló ni en Racing, ni en Huracán, es un goleador implacable y se nacionalizará ecuatoriano.
Copas.
Liga, dirigida por Edgardo Bauza, hizo un planteo inteligente cerrando todos los caminos a los delanteros de Vélez y jugando un fútbol de toque y habilidad, de la mano de Ezequiel González y Miller Bolaños, más la capacidad goleadora de un Hernán Barcos, que sorprende cada partido.
Vélez intentó con el «Burrito» Martínez por afuera y Guillermo Franco por adentro, con volantes y laterales mandados al ataque, pero chocó con una defensa muy segura y un equipo que supo cerrarse hacia atrás haciendo un embudo perfecto, por donde Vélez no podía filtrarse.
En el comienzo del segundo tiempo Hernán Barcos liquidó el partido, con una media vuelta entre tres defensores y un remate cruzado, después de un gran desborde por derecha del interminable Neicer Reascos.
Vélez allí se quedó sin argumentos, porque tenía que marcar cuatro goles, cuando le era muy difícil hacer apenas uno, por lo que el partido estaba liquidado. Vélez le puso amor propio (Augusto Fernández fue su bandera), pero no pudieron con el gigante arquero Alexander Domínguez, que con sus atajadas terminó convirtiéndose en figura.
Vélez terminó aplaudido por su gente por el despliegue, pero la final la jugará la Liga Deportiva Universitaria y hoy se sabrá el rival: Vasco da Gama o la Universidad de Chile.

