15 de junio 2012 - 00:00

Verano europeo por las rutas del vino

España tiene circuitos interesantes, como la Ruta de La Rioja Alavesa, con más de 60 mil hectáreas de viñedos.
España tiene circuitos interesantes, como la Ruta de La Rioja Alavesa, con más de 60 mil hectáreas de viñedos.
Cuando se habla de viajes relacionados al enoturismo no sólo se trata de conocer los diversos caldos. El turismo enológico es mucho más, ya que a través de él se puede descubrir la cultura de toda una zona.

Europa es sin dudas la región más atractiva para los amantes del buen vino. Las rutas por bodegas europeas llevan a recorrer lugares imperdibles con tradición vitivinícola desde hace siglos.

Riesling y Pinot blanco

Francia es un buen punto de partida. La Ruta de Alsacia propone 170 kilómetros a través del circuito de las 119 bodegas alsacianas. Hay unos 50 caminos intercalados entre los Vosgos y la orilla del Rin, con más de 300 explotaciones vinícolas. Imprescindible no perderse los maravillosos vinos blancos de la zona. Generalmente se cultivan las uvas Riesling y Pinot blanco. Si a todo esto se le suma especialidades como el chucrut o los flammkuchen, se obtiene una verdadera ruta gourmet.

También en suelo francés, la Ruta de Bergerac propone un itinerario por 93 bodegas. Además de los placeres culinarios, la región es de una indescriptible belleza con verdes paisajes a lo largo del Dordoña: pueblos medievales y ruinas de palacios y castillos.

En Italia, la Ruta de Tirol del Sur es una de las más antiguas de Europa. Los finos vinos de la región son el complemento perfecto a las montañas, huertos y campos de olivos.

La Ruta de la Toscana, en cambio, es mundialmente conocida por su oscuro tinto Chianti. Con 70.000 hectáreas, los viñedos constituyen un tercio de la zona. Rodeada por suaves colinas y arboledas de cipreses y olivos crece la exquisita uva Sangiovese, cuidada por los viticultores con gran esmero. Hay una gran cantidad de miradores que ofrecen una fantástica vista sobre este paisaje de ensueño.

En Austria, un camino de viñedos avanza serpenteante por Estiria del Sur. El parque natural Südsteirisches Weinland no está muy lejos de la frontera eslovena. Los lugares más conocidos de la zona son Leutschach, Ratsch, Strass und Glanz, donde uno se puede maravillar con las consideradas uvas más grandes del mundo. La idílica región vitícola invita a pasear, a comer y a disfrutar. El turista no se puede volver sin tomar una copa de Welschriesling o Schilcher.

En Alemania, Württemberg es la región que más vino tinto produce, la Ruta de Württemberg comprende desde el valle de Taubert hasta la Jura de Suabia. En el centro se encuentra la capital, Stuttgart, que también utiliza más del 2% de su superficie para cultivar viñedos. Los expertos beben los vinos de Württemberg, esto es, vinos tintos como el Trollinger, el Lemberger y el Dornfelder o blancos como el Riesling, el Silvaner y el Müller-Thurgau. En la tierra de los intelectuales y pensadores no sólo se piensa en ahorrar, lo que demuestran las fiestas del vino, las catas y la soberbia gastronomía.

También en territorio alemán, la Ruta franca central de Bockbeutel se ubica en el centro de Franconia. Se trata de un circuito de 50 kilómetros a través de los paisajes de montañas de media altura y los parques naturales de Frankenhöhe y el bosque de Steiger.

Otro país con una antigua tradición vitícola es Luxemburgo. Aún así, con tan sólo 32 kilómetros posee el circuito más corto. Desde la Edad Media se cultivan sobre todo vides de uva blanca. Es especialmente popular la variedad Müller-Thurgau, que ellos llaman Rivaner. Con la cercanía a Francia y al Mosela alemán, Luxemburgo no es sólo un paraíso para los conocedores del buen vino, sino que los gourmets de todas partes hacen cola para degustar sus especialidades.

No puede quedar afuera de esta lista España. La Ruta de La Rioja Alavesa tiene más de 60.000 hectáreas de viñedos, lo que la convierte en una de las regiones vitícolas más importantes de Europa. Está al sur del País Vasco, a lo largo del Ebro. Las pendientes sures de la Sierra de Cantabria ofrecen el sustrato perfecto para el Tempranillo. Allí se unen la tradición y la modernidad, como en el caso del Hotel Marqués de Riscal en Elciego, un punto de salida perfecto para tomarse unos vinos en las bodegas Marqués de Riscal.

La Ruta de Navarra es otra alternativa. Se puede hacer a pie, en bicicleta o, incluso, a caballo. A lo largo de todo el camino sus bodegas invitan a una cata de sus más selectos vinos tintos, blancos y rosados.

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