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Vía crucis del PSOE para elegir candidato a derrota en puertas
Siguiendo el guión que Zapatero escribió el 2 de abril, cuando anunció su renuncia a presentarse a un tercer mandato en las elecciones generales de 2012, la plana mayor del partido decidió ayer abrir el proceso de primarias para elegir a su sucesor.
Alfredo Pérez Rubalcaba -vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior- y Carme Chacón -ministra de Defensa- son los dos socialistas a los que desde hace meses apuntan todas las miradas como candidatos a tomar el testigo.
Los dos dijeron que se pronunciarían al respecto tras las elecciones del domingo. Pero ayer aún no habían expresado oficialmente su intención de presentarse a las primarias, cuyo calendario fijará el partido el próximo sábado. El PSOE quiere tener un aspirante oficial a La Moncloa antes del verano boreal.
La construcción del nuevo líder socialista no será nada fácil después del catastrófico resultado del domingo: una caída del apoyo hasta el 27,8% y casi 10 puntos y dos millones de sufragios menos que el Partido Popular (PP) de Mariano Rajoy, que tras su arrolladora victoria se ve ahora más legitimado que nunca para volver a exigir un adelanto de los comicios generales.
El domingo por la noche, al asumir la derrota, Zapatero reiteró lo que había asegurado ya varias veces. «Mi objetivo es terminar la legislatura para culminar las reformas imprescindibles que necesita España», dijo.
¿Pero podrá aguantar realmente hasta las elecciones generales de marzo de 2012? Tiene garantizada la gobernabilidad en el Parlamento, gracias al apoyo del Partido Nacionalista Vasco (PNV), con el que llegó a un acuerdo para ello hace meses. Pero la presión política, social y mediática sobre él y sobre su partido va a ser mucha a partir de ahora.
Los socialistas necesitan tiempo, y no sólo para «culminar las reformas», como dice Zapatero. Lo precisan para construir a un nuevo líder, una tarea muy difícil tras los resultados del domingo y mientras España sigue inmersa en la grave crisis económica que ha dejado casi cinco millones de desempleados. Una crisis que el propio Zapatero admitió el domingo que es la causa del descalabro electoral y de la que aún se tardará tiempo en salir.
«Sabemos que los votantes han querido darnos una seria advertencia y nos damos plenamente por enterados», dijo ayer el vicesecretario general de Organización, José Blanco. «El malestar ha sido más fuerte que nuestros argumentos. Es algo que debemos reconocer y corregir, y estamos dispuestos a hacerlo».
Pero no todos los socialistas tienen claro que Zapatero vaya a poder aguantar casi un año más al frente de La Moncloa. Y alguno sugirió ayer la posibilidad del adelanto electoral. «Yo no estoy en su pellejo; si estuviera, me lo plantearía», manifestó el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, uno de los barones socialistas que más crítico se ha mostrado siempre con Zapatero.
Pero el PSOE, por el momento, mantiene el guión previsto. «Éste no es el momento de lamentarse, sino de levantarse», dijo Blanco.
Agencia DPA


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