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Viaje en busca de experiencias exclusivas

Jugar polo sobre la nieve, explorar el delta del Paraná o vivir las Cataratas del Iguazú desde un confortable lodge son también opciones de este tipo de turismo de alto nivel en la Argentina, las cuales también pueden combinarse con días de relax en algún nuevo hotel boutique porteño.
Golf y pesca
Si bien hay destinos que son siempre asociados con los viajes premium -El Calafate, Ushuaia y San Martín de los Andes son buenos ejemplos- es principalmente a través de las actividades y los tipos de hospedaje la forma en que se genera la diferenciación. Deportes como el golf, el polo y la pesca con mosca suelen estar vinculados con los viajes más selectos. Por ejemplo, una combinación entre el golf y el vino se ha hecho exitosa en Tupungato, Mendoza, habitando las guest houses de Tupungato Winelands, con su cancha de golf rodeada de viñedos y los cañadones como fairways. La experiencia incluye visitas a bodegas como Andeluna y Clos de los Siete. El polo también es opción, con posibilidad de tomar clínicas. Cenar en el restorán 1884 de Francis Mallmann es otro toque de distinción, según detalló Jorge Peralta, de la agencia Patagonia Golf.
Otra manera de disfrutar en forma exclusiva del golf se da en San Martín de los Andes, Neuquén, con propuestas que aprovechan la cancha de Chapelco Golf, una de las mejores del país, diseñada por Jack Nicklaus. La conexión aquí se da con la pesca en su modalidad con mosca, en los fantásticos ríos Chimehuin y Quilquihue. Estancias Patagónicas de principios de siglo con un servicio premium se lucen aquí. Son, claro, posibles los vuelos privados y la chance de incluir a San Carlos de Bariloche para pasar un par de noches en el hotel Llao Llao.
Estancias, polo y vuelos
El polo es lo más parecido a un cliché del turismo de alta gama. Ya sea para observar partidos o para tomar clases. Algunas estancias bonaerenses, entre las que se destaca La Candelaria, en Lobos, ofrecen clases para principiantes y avanzados, experiencia que se combina con días de campo y la chance de hospedarse en cascos centenarios remodelados y con la calidad de un cinco estrellas. La estancia Puesto Viejo también se ha especializado en esta materia, ofreciendo propuestas de día de polo, que se puede completar con hospedaje. A su vez, como espectáculo, el polo ha logrado reinventarse en centros invernales, atrapando en destinos como San Martín de los Andes o Ushuaia, donde se desarrollan exclusivos encuentros sobre la nieve.
Los vuelos son también protagonistas en este mercado del turismo exclusivo. Desde la Ciudad de Buenos Aires se ofrece gran variedad de paseos en helicóptero: desde un city tour para conocer la Ciudad desde el cielo hasta propuestas que incluyen almuerzos o tomar el té en el delta del Tigre o la isla Martín García, según las propuestas de vuelosdebautismo.com.ar. Una cuota mayor de romanticismo se obtiene a través de la opción de viajes en globos aerostáticos. Desde la aeroestación de Luján parten vuelos para ver el amanecer o la puesta del sol desde las alturas, brindando con champán y completando la experiencia con catas de vino o cerveza artesanal y picadas de campo, según los programas de globosaerostaticosargentina.com.
Lugares únicos
La exclusividad del turismo de mayor nivel se da también en la posibilidad de hospedarse en sitios únicos, no sólo por su ubicación geográfica, sino por su propuesta. Un ejemplo es el hotel Eolo, en las afueras de El Calafate, el cual se ubica en medio de la estepa patagónica, en camino hacia el glaciar Perito Moreno. El histórico y renovado hotel Llao Llao, en Bariloche, es otro ejemplo de lujo y exclusividad.
En el otro confín del país, la Quebrada de Humahuaca ofrece la posibilidad de hospedarse en sitios de impactante belleza como Purmamarca, al pie del cerro de los Siete Colores, en cabañas boutique como Los Colorados. En el noreste se destaca Puerto Iguazú, donde los lodges comenzaron a ganar terreno hace algunos años y hay opciones de alto nivel como Iguazú Jungle Lodge o Yacutinga Lodge, por ejemplo, que vinculan al visitante con la exuberante selva misionera.
Esteros del Iberá, en Corrientes, da la chance de conocer este ecosistema único en el mundo, realizando travesías con todas las comodidades, pernoctando en sitios exclusivos como la estancia El Tránsito, la isla San Alonso o la reserva Rincón del Socorro, que combinan la vida agreste con comodidades cinco estrellas, en un programa de cinco días que ofrece la agencia TTS Viajes.
En Buenos Aires, el delta del Tigre es otro de los sitios donde los hospedajes hacen la diferencia. Se destacan aquí aquellos lugares a resguardo de la muchedumbre y que logran vincular al turista con el entorno natural de las islas, en un clima de silencio y quietud. Isla Escondida y Amarran Sancho son algunos buenos ejemplos, con gastronomía de alta calidad, propuestas de relax, de excursiones en el delta y programas especiales de noches románticas.
Estilo porteño
En el menú de destinos argentinos de alto nivel también se ubica la Ciudad de Buenos Aires. Se trata de una de las grandes capitales culturales de América y posee una extensa agenda artística y de ocio. Los hoteles cinco estrellas de cadenas internacionales no escasean, pero en el rubro de lo exclusivo sobresalen los hoteles boutique, pequeñas perlas que se lucen en barrios como Palermo y San Telmo. La clave de éstos es ofrecer algo distinto, apostando al diseño, la arquitectura, la gastronomía, la tecnología y a saber interpretar las nuevas tendencias. Algunos buenos representantes son el Vitrum Hotel, Prodeo Hotel + Lounge, BA Sohotel y el Pop Hotel, distribuidos en las calles de Palermo Hollywood y Palermo Soho. Explorarlos lleva a un mundo de sorprendentes habitaciones temáticas, de arte incorporado en todos los espacios, de terrazas íntimas, de decks, de jacuzzis y de spas. La gastronomía de autor, el sushi, los sabores del mundo y las barras con tragos creativos tampoco faltan en un sector que nunca se aparta de los preceptos de la calidad y el buen gusto, algo que ya consta en las reseñas y críticas de prestigiosas publicaciones como la guía Conde Nast Traveller.
Pablo Domini


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