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Viaje en el tiempo a San Pedro de Atacama
El pueblo es el primer lugar a visitar en San Pedro de Atacama.
El acceso más recomendable es por el Paso de Jama, desde Jujuy, un recorrido que viene recibiendo en estos últimos años una atención especial de los gobiernos de la Argentina y Chile. De ambos lados, el camino es excelente, pavimentado. La otra alternativa es el Paso de Sico, en Salta, que si bien no suele cortarse ante lluvias y nieve, es mucho más transitado debido a que es la vía más directa de comunicación entre San Pablo (Brasil) y el océano Pacífico.
El camino constituye un atractivo en sí mismo. Parte desde Susques, en Jujuy, y atraviesa extensas planicies típicas de la puna, salpicadas por salares y conos volcánicos de más de 5.000 metros de altitud. Es un recorrido espectacular que en ocasiones trepa por sobre los 4.000 metros, aunque si no fuera por el apunamiento, uno tiene la sensación que no asciende, debido a que las pendientes no son muy pronunciadas.
Una vez en San Pedro de Atacama, las opciones de alojamiento son amplias. Hay desde económicos hostales con baños compartidos por u$s 20; viejas casonas atendidas por sus dueños originarios de la cultura atacameña (u$s 50); un camping sobre la calle Ckilapana, ideal para jóvenes aventureros y mochileros con espacio para instalar carpas (u$s 3 por persona) y con habitaciones privadas (u$s 6 p/p); hasta hoteles por u$s 140 y lujosos hoteles boutique por u$s 600, por día, para dos personas.
Una vez resuelto el alojamiento, el paseo por el pueblo se inicia en la plaza de San Pedro, donde es posible visitar la iglesia, museo arqueológico del padre Le Paige, y la Municipalidad para luego internarse en la calle comercial del poblado donde se mezclan turistas de todo el mundo con los lugareños. El pequeño pueblo de callecitas angostas y casas de adobe y madera de cactus construidas por los primeros españoles llegados a la región, guarda hoy su arquitectura y belleza de aquella época.
La elaboración de artesanías es una tradición que se ha traspasado como un rito ancestral de generación a generación. Entre las principales creaciones hay tejidos en lana de llama, alpaca y oveja; objetos en piedra volcánica de la localidad de Toconao; trabajos en cerámica, y sobre todo productos hechos en madera de cactus. Pero en los últimos años ha surgido también un tipo de artesanía que mezcla los modelos originales autóctonos con ideas propias de los artesanos llegados de otros lugares, en materiales como metales, resina, trabajos con semillas de chañar y tamarugo, así como una original textilería y artículos de cuero.
Una vez que se recorre el pueblo, es tiempo de pensar en descubrir los alrededores. Las distancias a los lugares de atracción son relativamente cortas, ya que la gran mayoría de los paseos están a menos de 40 km. A sólo 3 kilómetros del pueblo está el Fuerte de Pukará de Quitor, construido por los atacameños para defenderse de otros pueblos que habitaban Sudamérica. Declarado Monumento Nacional, su construcción preincaica data del Siglo XII. Está hecho en piedras que trepan un cerro a modo de fortaleza con un muro defensivo perimetral.
A 17 kilómetros, el Valle de la Luna se presenta como un coliseo natural de grandes dimensiones. No existe vida en este lugar, ni humedad. A medida que el sol desaparece, va pintando de tonos pastel los bordes de los cerros y desfiladeros, mientras el viento sopla entre las rocas y el cielo pasa de color rosado a púrpura y finalmente a negro. Desde una gran duna es posible apreciar el entorno de esta zona.
Hacia el sur, a 38 kilómetros, se llega al centro del impresionante Salar de Atacama, permitiendo en el camino apreciar la vista a los volcanes Licancabur y Lascar, y luego conocer el poblado de Toconao. El salar está ubicado en el centro del desierto más árido del mundo. Es imponente observar los campos de sal y lagos salados. El único aspecto negativo es el viento, que sopla con muchísima fuerza debido a la proximidad del océano Pacífico y la Cordillera de los Andes.
Otro de los imperdibles es el Geyser del Tatio, un campo geotérmico ubicado en la Cordillera de los Andes (4.200 m de altura), que presenta a tempranas horas de la mañana una impresionante actividad de fumarolas de vapor producidas por las altas temperaturas de sus cráteres. Es posible tomar un reconfortante baño de aguas termales y minerales. Una visita a las Termas de Puritama ocupa la mayor parte del día. Estos pozones de aguas termales (30 °C) se producen por la aparición del río de aguas calientes Puritama. Ubicadas en un cañón montañoso, bañarse allí es una experiencia difícil de olvidar. Durante años, las fuentes termales fueron de uso exclusivo de los habitantes de la zona. En la actualidad parte de las termas son de propiedad del hotel Explora, que en conjunto con el Consejo de Pueblos Atacameños se encargan de la mantención del lugar y así, lo que antes sólo fuera un oasis en medio del desierto hoy es un lugar turístico con entrada abierta a todo el público.
Otro itinerario interesante es una visita a las lagunas antiplánicas. Durante el recorrido se divisan gran cantidad de animales como vicuñas, alpacas, zorros, ñandúes, flamencos, vizcachas y patos. Las lagunas constituyen actualmente una Reserva Nacional de los flamencos. Además, en los sectores aledaños, los amantes de la arqueología encontrarán sitios de gran importancia cultural y artística.
L.F.


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