El Presidente ordenó cauterizar las internas en Cambiemos. El ministro se suma a la fumata blanca entre Peña y la gobernadora.
Avellaneda. Vidal y Frigerio, junto a la referente local Gladys González, supervisaron ayer una obra hidráulica en el Riachuelo.
Verticalista como buen peronista, Rogelio Frigerio es un hombre del Presidente. Las batallas que libra para blindar la gobernabilidad, en este caso la aprobación del Presupuesto 2019, le generan roces internos en Cambiemos y también externos con los gobernadores del PJ. Ayer, el ministro del Interior y Obras Públicas le bajó la espuma en Avellaneda a su cruce con la administración de María Eugenia Vidal por el recorte de fondos para la provincia de Buenos Aires, un día después de la fumata blanca entre la gobernadora y Marcos Peña.
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La orden de Mauricio Macri es instalar un clima ecuménico en la política de Cambiemos y comenzar a cerrar frentes abiertos internos y externos. Las prioridades en el Gobierno nacional, además de terminar el mandato, son la sanción del Presupuesto 2019 que en la madrugada del jueves avanzó en Diputados. Y el nuevo desembolsos del dólares del Fondo Monetario Internacional para cubrir la agenda de vencimientos en 2019. Macri acaricia ese objetivo y por primera vez en seis meses, desde que estalló la corrida cambiaria, está cerca de retomar la agenda.
En Cambiemos le reprochan de manera sorda a Frigerio que cuida a los gobernadores peronistas y perjudica a los propios. El trabajo de orfebrería política que lleva adelante el ministro, con Cambiemos en minoría en ambas Cámaras del Congreso, es delicado y se despliega por objetivos a pedido del Presidente. La envergadura política, y comunicacional, que adquirió Frigerio desde que Peña entró en cuarentena le generó tensiones no sólo con jefatura de Gabinete sino también con la provincia de Buenos Aires donde el recorte presupuestario pegó más fuerte que en otros distritos.
Pero la orden presidencial fue tajante y tiene como objetivo cauterizar las internas en el oficialismo. En especial en la mesa chica. Elisa Carrió es un caso perdido y pendula de acuerdo a sus intereses en el campo de la anomia política. Los radicales, encabezados por Alfredo Cornejo, rechazaron lugares en el gabinete y amenazan con plantar a Martín Lousteau -como reveló este diario- para competir por la candidatura presidencial de Cambiemos en la PASO de agosto del año que viene. En ese contexto, al Poder Ejecutivo Nacional le urge mantenerse cohesionado y casi en una unidad inescindible con Vidal y Horacio Rodríguez Larreta.
Por eso, el ministro del Interior salió a relajar el tironeo político con la administración Vidal por el reparto de fondos en el Presupuesto 2019. Joaquín de la Torre, el ministro de Gobierno bonaerense, se había advertido como "un error político dejar a la provincia con menos dinero del que corresponde". "La mayoría de la plata que pagan los bonaerenses se va al resto de las provincias. No es razonable que al dinero que generan los bonaerenses lo reparta el ministro del Interior con los gobernadores a espaldas de la provincia", se lamentó el ex intendente de San Miguel.
Ayer Frigerio aceptó que "se puede llegar a plantear, y creo que con justicia por parte de la provincia de Buenos Aires, la posibilidad de actualizar los montos" del Fondo del Conurbano bonaerense, dado que "evidentemente han quedado desfasados" por la inflación. Fue la respuesta al pedido de la gobernadora para que le den una suma aproximada de 19.000 millones de pesos que, estima, perdió producto de la inflación.
De todos modos, Frigerio aclaró que "no solo hay pérdidas para la provincia de Buenos Aires; también hay pérdidas para el resto de las provincias", en declaraciones a los periodistas en la Casa de Gobierno, tras la reunión de Gabinete nacional.
Más tarde, Vidal y Frigerio sellaron una tregua escénica en Avellaneda, junto a la precandidata a intendente Gladys González, donde supervisaron el avance de una obra hidráulica perteneciente al "Sistema Riachuelo", que apunta a mejorar la prestación del servicio de desagües cloacales y beneficiar a unos 4,3 millones de habitantes.
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