5 de agosto 2010 - 00:00

Violencia, adjetivo de la empresa fútbol

«Fútbol Violencia SA» es el revelador documental realizado por Pablo Tesoriere, autor también de «Puerta 12».
«Fútbol Violencia SA» es el revelador documental realizado por Pablo Tesoriere, autor también de «Puerta 12».
«Fútbol Violencia SA» (Argentina, 2009, habl. en español). Guión y dir.: P. Tesoriere. Documental.

Hace ya un año que Pablo Tesoriere, el autor de «Puerta 12», viene presentando su segundo documental, «Fútbol Violencia SA» por distintos lugares, desde el Colegio Público de Abogados de la Ciudad y los diversos municipios del conurbano y el interior argentino hasta los festivales de Valparaíso y Rio de Janeiro. En varias partes lo declararon de interés provincial, legislativo y cultural, y motivó discusiones públicas más largas que la propia película. Esa es la intención, precisamente: motivar discusiones. Lo hizo antes, lo hará ahora, que al fin se estrena (aunque sea con una única proyección semanal, los jueves en el Centro Cultural de la Cooperación), y lo seguirá haciendo, porque el problema que expone, lamentablemente, seguirá existiendo.

Para exponerlo, Tesoriere no apela a recursos raros ni al distante método del «documental de observación». Más bien recurre a las cámaras de seguridad del Coprosele y las de algunos testigos que registraron famosas batallas campales como las habidas entre Belgrano-Chacarita y Chicago-Tigre (pruebas fílmicas que aportaron a la condena judicial de dirigentes distraídos de Nueva Chicago), o los choques dentro de Newells para desalojar un mafioso de fama, exposiciones de diversos periodistas, desde Macaya Márquez y Carlos Ávila (cofundador de Torneos y Competencias) en adelante, o directivos como Raúl Gámez, de Vélez, que, habiendo sido barra brava en su juventud, logró con los suyos un diálogo civilizatorio, y también el escritor Eduardo Galeano, el juez retirado Mariano Bergés, el abogado Juan Manuel Lugones, Roberto Fontanarrosa (de archivo), y Carlos de los Santos, miembro del Comité de Seguridad Deportiva y psicólogo de la Federal.

Muy interesante y preciso lo que éste cuenta sobre el sistema de reventa de entradas organizado entre barras y directivos, para engaño del fisco y mantenimiento de unos vagos que también atienden negocios de estacionamiento, venta de cotillón oficial y drogas en los estadios, etcétera. Ilustrativas, las definiciones de algunos participantes («el barra brava ofende al fútbol como el borracho ofende al vino», «se exalta la cultura del aguante como combate entre machos, e incluso la policía no va a cuidar sino a mostrar que también tiene aguante», «que se maten entre ellos, si yo toco a uno pierdo el trabajo»), las explicaciones sobre el vínculo entre barras y sindicatos (los de Independiente con Moyano, por ejemplo), o entre la AFA y los dirigentes de ciertos clubes, el detalle de varias ocasiones en que policías y fiscales investigaron mucho menos de lo debido, y hasta se pusieron al servicio de los delincuentes.

Y muy doloroso, el registro de esas madres del dolor agrupadas en Favifa (Familiares de Víctimas del Fútbol Argentino) que son las madres de tantos jóvenes asesinados en las canchas o en sus inmediaciones, y que en vez de recibir ayuda, consuelo y justicia suelen recibir amenazas por el celular. La lista de víctimas que figura al final de la película es harto reveladora. De 1924 a 1967 hubo 17. En 1968, en una sola tarde, 71, los de la Puerta 12, por la que nadie fue condenado. De ese año a 1982 hubo 11. Y de 1983 (¿recuerda el lector cuando a fines de 1983 los barras salían de las canchas rompiendo todo lo que hubiera a su paso?) hasta 2008 ha habido 124 víctimas fatales. Nada menos. De esos 124 casos, sólo 16 lograron alguna condena. Los demás expedientes se cerraron alegando accidentes, prescripción de la causa, o incluso dictando sobreseimientos. No es curioso advertir que el titular de la AFA se negó a ser entrevistado para esta película.

P.S.

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