29 de mayo 2012 - 00:00

Violencia en Egipto por el paso al balotaje de un hombre de Mubarak

El anuncio oficial del resultado de la primera vuelta presidencial de la semana pasada volvió a sacar a las calles a manifestantes partidarios de la revolución de febrero de 2011. El paso al balotaje de un islamista y de un exjerarca de la era Mubarak enfureció a muchos.
El anuncio oficial del resultado de la primera vuelta presidencial de la semana pasada volvió a sacar a las calles a manifestantes partidarios de la revolución de febrero de 2011. El paso al balotaje de un islamista y de un exjerarca de la era Mubarak enfureció a muchos.
El Cairo - La violencia regresó ayer a las calles de El Cairo, horas después de que se confirmó el pase de un líder islamista y de un personero del antiguo régimen al balotaje presidencial del 16 y 17 de junio. Un grupo de manifestantes asaltó e incendió las oficinas de este último, Ahmed Shafiq, el último primer ministro de Hosni Mubarak, por considerar fraudulento el segundo lugar que le otorgó el escrutinio de la primera vuelta de los días 23 y 24 de este mes.

Los manifestantes irrumpieron en la sede electoral de Shafiq para protestar contra el resultado, que lo clasificó para la segunda ronda junto con el candidato islamista de la Hermandad Musulmana, Mohamed Mursi, quien terminó en primer lugar.

La turba destruyó los equipos y el material de la sede, ubicada en el barrio residencial de Dokki, y prendió fuego a las oficinas y al exterior del edificio.

Mientras se demoraba la llegada de los bomberos, los manifestantes lanzaron cócteles molotov contra las oficinas de Shafiq, que es considerado por algunos sectores de la población como un «fulul», es decir un remanente del antiguo régimen.

El canal de televisión Al Hayat mostró imágenes de grandes llamaradas saliendo de la sede del expremier, quien hizo una campaña basada en el restablecimiento de la seguridad y la estabilidad en el país.

En paralelo a estos actos, miles de personas se concentraron en la plaza Tahrir, epicentro y emblema de las protestas que terminaron con la dictadura de Mubarak, también para protestar contra los resultados. Entre los manifestantes se dejó ver uno de los candidatos presidenciales derrotados en la primera vuelta, el abogado laboralista Jaled Alí.

Los manifestantes exigieron que se aplique un cambio legislativo aprobado por el Parlamento que prohíbe a ex altos funcionarios del régimen de Mubarak participar en las elecciones. La Comisión Electoral dejó claro que no tomará medidas contra Shafiq hasta que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre la validez de la norma.

Horas antes de estas reacciones, que complican la transición del país a la democracia, el presidente de la Comisión Electoral, Faruq Sultán, confirmó en una conferencia de prensa que Mursi y Shafiq, un militar de la Fuerza Aérea, fueron los dos aspirantes más votados en la primera ronda, separados por poco más de 250.000 votos.

La tasa de participación en los comicios fue del 46%, bastante menor que la del 60% que marcó el inicio de las elecciones legislativas en noviembre pasado.

Del total de los votos emitidos, el islamista Mursi obtuvo 5.764.952 (el 24,4%), mientras Shafiq logró 5.505.327 sufragios (el 23,3%), según los resultados oficiales difundidos ayer, que están en línea con las cifras de los equipos de campaña y los medios de comunicación egipcios que ya habían trascendido.

Caras visibles de las tendencias que polarizan más agudamente al país, la Hermandad Musulmana y las Fuerzas Armadas, en los últimos días, ambos aspirantes intentaron captar votos moderados mostrándose conciliadores y apelando a la unidad de los egipcios, a la vez que reivindicaban encarnar el verdadero legado de la revolución.

Una de las grandes sorpresas de estas elecciones fue el izquierdista Hamdín Sabahi, que quedó a apenas unos 700.000 votos del segundo puesto, tras hacerse con un total de 4.820.273 sufragios (20,4%). Sus seguidores denunciaron un fraude en beneficio de Shafiq para apartarlo del balotaje.

El propio Sabahi difundió a través de su cuenta de Twitter un mensaje pidiendo calma. «El derecho del pueblo a expresar su opinión está condicionado a que se haga de forma pacífica», dijo, a la vez que criticó «cualquier ataque a sedes de campaña y propiedades públicas o privadas».

En cuarto y quinto lugar quedaron, respectivamente, dos de los candidatos que partían como favoritos: el islamista Abdelmoneim Abul Futuh, apoyado por los ultras salafistas, que obtuvo el 17,2% de los sufragios, y el ex secretario general de la Liga Árabe Amro Musa, con el 10,9%.

Estos últimos se pronunciaron ayer sobre el resultado de los comicios y, a pesar de que no quisieron inclinarse expresamente hacia ninguno de los finalistas, coincidieron en rechazar el retorno al anterior régimen, en alusión indirecta a Shafiq. Parecieron así tender algún puente hacia Mursi, quien ya convocó a una amplia coalición con otras fuerzas políticas interesadas en evitar una victoria «contrarrevolucionaria».

Durante su comparecencia, Sultán reconoció que hubo errores durante el recuento de los votos, pero indicó que éstos no afectaron el proceso. El órgano electoral desestimó los recursos presentados por cuatro candidatos sobre supuestas irregularidades en la primera vuelta, entre las que se encontraban la inclusión de difuntos en el padrón y la compra de votos.

Respecto del supuesto voto de casi un millón de miembros de las fuerzas de seguridad, algo prohibido por la ley, el presidente de la Comisión explicó que en estos comicios se registraron 941.715 nuevos electores y descartó que fueran policías o militares.

La Bolsa de El Cairo perdió el 3,5% el domingo debido a la tensión y la incertidumbre política que genera el duelo entre islamistas y promilitares. Ayer perdió otro 1,8%, descontando ya la confirmación de los resultados oficiales.

Agencias EFE, Reuters, AFP y ANSA, y Ámbito Financiero

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