Lagos (EFE, Reuters) - Los enfrentamientos entre musulmanes y cristianos que estallaron el pasado viernes en Jos, la capital del estado de Plateau, en el centro de Nigeria, han dejado cientos de muertos y heridos y forzado a miles de personas a huir.
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A falta de datos oficiales, varios periódicos locales señalaron en sus ediciones de ayer que los muertos superaban los 150, pero otras fuentes, entre ellas la Cruz Roja, han ido elevando ese número durante la jornada hasta 400, al tiempo que calculaban que 7.000 personas se han visto obligadas a refugiarse en otras regiones.
Los choques comenzaron al día siguiente de unas elecciones locales, que el opositor Partido de Todos los Pueblos de Nigeria (ANPP) denunció como fraudulentas en detrimento de su candidato a la presidencia del consejo local de Jos Norte, frente al aspirante del gobernante Partido Democrático Popular (PDP). Sin embargo, cuando las autoridades electorales anunciaron el sábado que el partido gubernamental había ganado en las 17 circunscripciones en juego, los motines degeneraron en enfrentamiento entre miembros de la etnia hausa, musulmana, y de los beroms, en su mayoría cristianos. El partido ANPP es respaldado mayormente por los hausas y el PDP cuenta con más apoyo entre los beroms.
La Policía informó que más de 1.500 personas, en su mayoríallegadas desde los estados vecinos, han sido arrestadas por su supuesta participación en los enfrentamientos, que han dejado también decenas de iglesias y mezquitas incendiadas.
La Asociación Cristiana de Nigeria (CAN, en inglés) ha expresado «gran dolor y tristeza» ante la violencia desatada. « Estamos muy sorprendidos por el giro de los acontecimientos en Jos. Creíamos que se trataba de un asunto político, pero todo parece indicar que no es así y estamos muy doloridos porque algunas de nuestras iglesias y propiedades fueron atacadas y algunos de nuestros feligreses y clérigos asesinados», dijo a los periodistas el presidente de CAN en Plateau, Ignatius Kaigama.
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