2 de abril 2014 - 00:00

Violencia y el “no Estado”

Violencia y el “no Estado”
Desde Rousseau entendemos que las sociedades se organizan en torno a un "contrato social voluntario" que puede ser explícito (constituciones y sus derivadas) o tácito (cultura, costumbres y ética) y que regula las relaciones entre las personas y entre éstas y sus autoridades (el Estado). Para que pueda mediar entre nosotros, los ciudadanos le cedemos al Estado nuestro derecho a dictar justicia, a la defensa por medios violentos, a emitir moneda, etc., siendo las constituciones los instrumentos que limitan el avance estatal a esta cesión de derechos personales.

Mientras el Estado cumpla con sus deberes, la inmensa mayoría de los ciudadanos adherirá al "contrato", y podemos decir que la sociedad evolucionará. Quienes por distintos motivos no aceptan este arreglo, si lo exteriorizan en forma pacífica encontrarán en el acuerdo una serie de reglas que permiten su eventual modificación; y si lo hacen en forma violenta (quieran o no cambiar la sociedad), el contrato incluye una serie de mecanismos de reeducación y castigo que buscan que alteren su comportamiento. El único problema insalvable surge si el Estado rompe el contrato al incumplir sus obligaciones, ya sea por un avance excesivo o por ineficacia en el cuidado de los derechos de los habitantes.

Entonces el número de personas que desconocen el acuerdo crece y al tornarse mayoritario, esa sociedad adopta un nuevo contrato o se disgrega. Cuando la Policía es ineficaz y la Justicia y la política defienden más a los "cacos" que a las víctimas, tenemos un Estado rompiendo el "contrato" y por ende retornando a la gente los derechos cedidos, incluso el de la defensa violenta ahora limitada sólo por la moral (mañana seguimos). Abril arrancó con el Dow a toda máquina, avanzando el 0,46%, a 16.532,61 puntos (máximo del año).

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