21 de marzo 2011 - 00:00

Violencia y shock

Saná - El dictador de Yemen, Alí Abdalá Saleh, en el poder desde hace 32 años, destituyó ayer a su gabinete, cuya lista de desertores no cesaba de aumentar, poco después del multitudinario entierro de varias de las 52 víctimas que dejó la sangrienta represión gubernamental del viernes.

«El presidente de la República disolvió el Gobierno y lo dejó a cargo de los asuntos corrientes hasta la formación del nuevo Ejecutivo», afirmó la agencia de noticias estatal Saba.

A la larga lista de desertores del régimen en protesta por la violencia para acallar las voces que piden desde finales de enero la renuncia del presidente, cada vez más acorralado, se sumaron ayer la ministra de Derechos Humanos, Huda al Baan, y el embajador ante Naciones Unidas, Abdalá al Saidi.

El cortejo que escoltó hasta el cementerio los cuerpos de varios de los 52 manifestantes muertos el viernes fue el mayor congregado hasta ahora en la capital yemení.

Agencia AFP

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