11 de junio 2015 - 00:00

“Viven”: massistas anotan su propio frente electoral

Sergio Massa esperó que termine la cadena nacional para hablar en el Museo de Tigre.
Sergio Massa esperó que termine la cadena nacional para hablar en el Museo de Tigre.
 Sergio Massa volvió a las fuentes y retomó el formato político de 2013: impuso el hermetismo y jugó al misterio hasta último momento para, finalmente, anunciar que sigue en carrera. En el Museo de Arte de Tigre, con look presidencial, vestido de saco y corbata, en un atril pegado a una bandera argentina, el diputado convirtió un mero trámite administrativo -la inscripción del frente- en un anuncio épico. Optó por un escenario solitario, sin dirigencia, para comunicar que el Frente Renovador se anota como fuerza política opositora y ganó tiempo hasta el próximo sábado 20 cuando realmente deberá definir si mantiene o no su candidatura presidencial.

"Nacimos como fuerza política en 2013 por el deseo de millones de argentinos de poner límites, de frenar la idea de Cristina eterna que pretendía modificar la Constitución nacional"
, fue el inicio del discurso de Massa. Acto seguido, ensayó una escueta autocrítica: "Ese barro político nos hizo cometer errores. Nos desviamos del eje central: la gente. La política no son los dirigentes, es la gente", dijo Massa quien padece una de las más furibundas sangrías dirigenciales de la política nacional. Tuvo, además, tiempo para sus rivales. A Daniel Scioli lo definió como "el candidato del silencio que no dice lo que piensa porque tiene miedo que Cristina lo rete". Y, sin nombrar a Mauricio Macri, con quien hasta ayer mantuvo negociaciones, advirtió que "otros hablan de cambio, pero no dicen lo que quieren".

El misterio comenzó a disiparse pasado el mediodía cuando los apoderados de los partidos que integran el frente Unidos para una Nueva Alternativa (UNA) confirmaron que ya habían firmado las actas para inscribir al massismo como fuerza política electoral habilitada para disputar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. El martes por la noche, a última hora, vía mail, Massa canceló la convocatoria a sus intendentes y legisladores para acompañarlo en el anuncio en el Museo de Tigre.

A partir de ese cambio de formato en el anuncio, que apuntó a exhibir a un Massa solitario dando una pelea épica, en soledad, contra un supuesto acuerdo de Macri con el kirchnerismo para debilitar a la oposición, se dispararon todo tipo de versiones. Desde que Massa había cancelado la convocatoria a Tigre porque anunciaba que no competiría con el Frente Renovador hasta que Florencio Randazzo se había encargado de revitalizar la candidatura del tigrense para obstruir el crecimiento de Scioli en el electorado peronista más crítico a la Casa Rosada.

Sin embargo, pasadas las 17, el kirchnerismo casi que confirmó tácitamente que Massa anunciaría su supervivencia electoral, al menos hasta el sábado 20. El Gobierno nacional organizó una cadena nacional de Cristina de Kirchner para las 18.30, superpuesta con el horario del anuncio de Massa desde Tigre. Hoy Massa realizará una ronda de prensa con los medios nacionales para denunciar un presunto acuerdo de Macri con el Gobierno nacional para debilitar a la oposición.

La primera apuesta política de Massa está centrada ahora en las elecciones generales de este domingo en Santa Fe, donde se ilusiona con un tropiezo del macrista Miguel del Sel ante el socialista Miguel Lifschitz en la pelea por la gobernación. El Frente Renovador especula con una retracción del PRO a nivel nacional que drene votantes hacia el massismo. "Si PRO pierde cuatro o cinco puntos de intención de voto a nivel nacional, y los capitalizamos nosostros, Sergio queda en la puerta del balotaje", razonan en las oficinas de la Torre de Tigre. Roberto Lavagna es un antiguo anhelo para completar la fórmula presidencial, pero el exministro de Economía por ahora no responde.

Las negociaciones con el PRO se mantuvieron hasta última hora. El intendente massista de San Miguel, Joaquín de la Torre, negoció mano a mano con Emilio Monzó, operador nacional del macrismo, para intentar destrabar el acuerdo. Volvieron a ofrecer un esquema de ensamble con el "massismo sin Massa" y habilitar cuatro diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires y cinco legisladores provinciales para dirigentes del massismo que se diluyeran dentro de la boleta de Cambiemos, el frente del PRO, la UCR y la Coalición Cívica. Un modelo 2013 a la inversa cuando el PRO de Macri no presentó frente electoral en Buenos Aires y coló a Christian Gribaudo, Soledad Martínez y Gladys González en la papeleta legislativa de Massa que derrotó al Frente para la Victoria, encabezado en aquel entonces por Martín Insaurralde. Todavía hay tiempo hasta el sábado 20 para reflotar este formato de acuerdo.

Massa llegó así vivo al cierre de alianzas políticas de ayer a pesar de haber protagonizado uno de los desmoronamientos políticos más explícitos en términos electorales: se quedó sin candidato definido a gobernador en la provincia de Buenos Aires, el principal distrito electoral del país, perdió a su jefe de bloque en Diputados (Darío Giustozzi volvió al kirchnerismo y su silla fue ocupada por Alberto Roberti), perdió también al titular de su interbloque, Mario Das Neves (optó por Daniel Scioli como candidato presidencial), además de una sangría de intendentes aliados y fundadores del Frente Renovador, como José Eseverri (Olavarría) y Gabriel Katopodis (San Martín). El desgaste que sufrió Massa excedió el plano político y afectó emocionalmente a la cúpula del Frente Renovador, en especial luego de las salidas de estos dos jefes comunales que, además de aliados, eran amigos personales del tigrense y su guardia pretoriana del conurbano norte.

Massa convocará a un plenario la semana próxima para definir las candidaturas a gobernador de Buenos Aires y sostiene el debate previsto con José Manuel de la Sota, su principal aliado político para animar una PASO en agosto.

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