26 de diciembre 2013 - 00:00

Vuelve clásico: devaluación vs. las paritarias

Un informe efectuado por el Estudio Bein y difundido el lunes advierte sobre el riesgo de la devaluación en cuotas. Pero además realza varios escenarios en los que entran en escena varios aspectos centrales de la macroeconomía hoy, como son las paritarias de 2014 y la inflación proyectada. Éstos son los aspectos clave de ese informe: 

  • La estrategia de corrección en cuotas altas de la distorsión cambiaria para, una vez finalizado el ajuste (un dólar en torno a $ 7,2 en febrero), volver a equilibrar el ritmo devaluatorio con la tasa de interés que remunera el ahorro en pesos antes de la salida de la cosecha, enfrenta dos riesgos significativos: el primero tiene que ver con las lógicas decisiones de tesorería de las firmas y familias que anticipan su demanda de dólares y al mismo tiempo postergan la salida exportadora.  

  • El segundo riesgo, y tal vez el más importante, es el filtrado a la inflación del movimiento cambiario, justo cuando fin de año coincide con los meses de inflación más alta, a los que se suma el aumento en el precio de la carne en noviembre y las autorizaciones de aumentos de precios que dejó a su salida el exsecretario de Comercio. 

  • El Gobierno vuelve a apelar a los acuerdos de precios, que fueron los que en rigor permitieron un año atrás bajar fuerte la inflación en la previa a las paritarias. En el escenario base, con devaluación al 30% (5%/6% mensual en diciembre-enero, 3% en febrero-marzo y 1,7% a partir de abril) y paritarias al 24%, el salario real cae el 2,5% y la economía crece el 1% si se confirma el salto del 6%/8% en la cosecha, se afirma la ejecución del Plan Pro.Cre.Ar. y se consigue avanzar en alguno de los proyectos de infraestructura y energía con financiamiento incorporado. 

  • Por el contrario, si las paritarias se escapan, el límite es aquel nivel que impide ganar competitividad en 2014. Esto es, si el dólar se mueve el 30%, que las paritarias lo hagan también al 30%. En este escenario alternativo, la economía casi no gana competitividad en el margen, el salario real no cae, el nivel de actividad crece algo más (2%), aunque requiere el supuesto de que el Banco Central no intenta una nueva aceleración de la devaluación, y también se limita la corrección tarifaria necesaria para moderar la incidencia de los subsidios. En este segundo escenario, el PBI nominal sube más que en el primero por un crecimiento real en el margen 1 punto mayor y por la mayor inflación (31%). A contramano, se mantiene la presión cambiaria dado el menor nivel de reservas y la menor ganancia de competitividad.
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