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Woody Allen deleitó a Cannes con su comedia sobre París
Woody Allen y Rachel McAdams ingresan anoche a la apertura de Cannes. A la izq., Bernardo Bertolucci recibe la Palma de Oro de manos del presidente del festival, Gilles Jacob.
En un momento conoce a Luis Buñuel, y le sugiere hacer una película sobre una cena de la que los invitados no puedan escaparse, haciendo una referencia clara a la película de 1962 del director español «El ángel exterminador». Este viaje al pasado supone un notable contraste con el presente de Gil, en el que su novia, interpretada por Rachel McAdams, se exaspera con su comportamiento cada vez más peculiar y tiene una relación con el odioso intelectual Paul.
«Es una trampa pensar que vivir en otro tiempo sería mejor», dijo Allen a la prensa. «Todo el mundo quiere huir de los tiempos presentes porque la vida es luchar mucho, pero cuando piensas en el pasado (...) te acuerdas de las cosas bonitas (...) Yo no volvería a ninguna otra época que no fuera la actual», añadió. «Quería mostrar París a través de mis ojos, a través de las emociones, no de una manera objetiva, real», explicó Allen. «Es una mirada subjetiva, no objetiva».
«París es una ciudad emocionante, que yo sólo conocí a través del cine, hasta que vine aquí la primera vez en 1965», explicó Allen, que subrayó su deuda con cineastas franceses como François Truffaut, Jean Louis Godard, René Clair y Jean Renoir. «Paris es una ciudad particularmente hermosa bajo la lluvia», concluyó diciendo.
También ayer por la noche, el director Bernardo Bertolucci recibió una ovación de pie en el Palacio de los Festivales, tras recibir una Palma de Oro honorífica, que dedicó al pueblo italiano que «aún tiene fuerzas para luchar, criticar e indignarse». «Habemus Palma de Oro», dijo con humor Bertolucci, aludiendo al film de su compatriota Nani Moretti, «Habemus Papam», uno de los 20 films que concursan por una Palma de Oro en este Festival, cuyo jurado está presidido por el actor Robert De Niro.
Sentado en una silla de ruedas, el cineasta de 70 años dedicó también su premio a Allen y De Niro, que subieron la alfombra roja del Palacio de Festivales a la caída del sol, ovacionados por cientos de admiradores. Bertolucci recibió la Palma de manos del presidente del Festival de Cannes, Gilles Jacob, que saludó la obra llena de «poesía e impregnada de política» del realizador de «El Conformista», «Té en el Sahara» y «El último emperador», ganadora de nueve Oscar en Hollywood.
La gala de apertura del Festival, que concluye el 22 de mayo, estuvo marcada por el glamour de estrellas como la mexicana Salma Hayak, el español Antonio Banderas y la estadounidense Uma Thurman, miembro del jurado, quien provocó gritos de admiración al subir las escaleras con un atrevido vestido blanco, que dejaba ver los muslos.
De Niro subió las escaleras acompañado por los otros miembros del jurado, entre ellos la actriz argentina Martina Gusmán y el actor británico Jude Law. «Para mí es inusual ver 20 películas en esta cantidad de días y es algo así como unas vacaciones, porque puedo enfocarme en los films, y no tengo las distracciones que normalmente tendría en mi vida diaria, así que esto es algo maravilloso para mí», comentó Robert De Niro, incurriendo en un acto no menos inusual a lo largo de su vida: hablar con la prensa.
Por su parte, el presidente francés Nicolas Sarkozy no verá la película «La Conquête» en la que Xavier Durringer narra su ascenso al poder porque quiere proteger su propia «salud mental». En una entrevista publicada ayer por la revista «Télérama», Sarkozy argumentó que «demasiado narcisismo vuelve loco» para justificar por qué evitará ver el film. «En general no leo lo que escriben sobre mí porque nunca quedo satisfecho. Si es crítico, lo encuentro injusto, si es alabador, nunca lo es lo suficiente... Entonces, ¿vale la pena?», se preguntó.
Además, dijo que tiene el «principio» de «respetar la libertad de creación» y por eso ni se opuso a que «La Conquête» se proyecte fuera de competición en Festival de Cannes el próximo 18 de mayo ni exigió un visionado previo del film para «controlar lo que se dice».
Preguntado por el actor que le da vida, Xavier Durringer, Sarkozy aseguró que se sorprendió al conocer que era el elegido para meterse en su piel porque le parecía «muy frágil». «Me sorprendió ver que podía encarnarme en la pantalla, ¡me parecía tan frágil!». Sarkozy se define como un cinéfilo de gusto ecléctico y asegura ver «entre 150 y 180 películas al año», aunque no hizo referencia a «Midnight in Paris» en el que participa su esposa, Carla Bruni.

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