29 de abril 2011 - 00:00

Xanadú, meca turística

En las colinas de San Simeón, al promediar la mitad de la ruta del Pacífico que une Los Angeles con San Francisco, se alza el Castillo Hearst, la descomunal residencia de 160 km², 56 habitaciones, 61 baños, 19 salones de estar, una piscina griega y un zoológico privado que hizo construir el estrafalario magnate de la prensa William Randolph Hearst, a la que Welles dio el nombre de Xanadu en su película.

Desde hace más de medio siglo, el castillo ha dejado de ser una residencia privada y su administración está a cargo del estado de California. Para los turistas que atraviesan esa ruta junto al mar, detenerse allí es de rigor. Las visitas al castillo, por sus dimensiones, no pueden hacerse en el curso de un único día: están organizadas de tal forma que, quien quiera visitarlo en su integridad, deberá hospedarse en algún hotel de la zona para ir explorándolo en programas diarios.

Lo más llamativo para quien ha pasado por San Simeón es la conducta y el vestuario de las guías turísticas: sus atuendos anticuados reproducen la moda de los años 30, y por la forma casi temerosa de referirse a «Mr. Hearst» el turista puede llegar a tener la sensación de que aún está vivo y controlando los pasos desde algún lugar del castillo. Para completar la sensación, esas guías proporcionan todo tipo de detalles sobre la vida del amo y no mencionan jamás a Orson Welles; de esa forma, si el visitante llegara a participar de un grupo que ignora la existencia de «Citizen Kane» (algo mucho más frecuente de lo que se cree), al momento de formular preguntas a las guías lo pensará dos veces antes de atreverse. No sea cosa que lo expulsen en el acto.

La visita posterior al shopping, sin embargo, terminará de golpe con esos temores absurdos: saleros y pimenteros con la cara de Orson Welles, libros, posters de «El ciudadano», tazas de café y centenares de otras baratijas dan la prueba de que para el género humano cualquier rivalidad, con el paso de los años, se transforma en buen negocio.

Marcelo Zapata

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