25 de noviembre 2016 - 23:58

Y la competitividad, ¿dónde se busca?

La falta de infraestructura, la presión impositiva, las cargas laborales y la disponibilidad energética juegan un rol fundamental.

Y la competitividad, ¿dónde se busca?
La definición más simple, y obvia de "competitividad" es "la capacidad para competir", y eso, en términos de un país, se puede medir por su capacidad para producir barato y con calidad (lo que consolida tanto el mercado interno como las exportaciones), y también, en el atractivo que genera en posibles inversores.

Respecto del primer aspecto, sin dudas el sector agroindustrial sigue llevando la delantera, manteniendo una consistente demanda local, y exportaciones históricas capaces de generar entre el 55% y 60% del total de las divisas que ingresan al país.

Sin embargo, y a pesar de algunas correcciones de principios de año, se van acumulando factores, especialmente en el frente interno, que erosionan las posibilidades.

Es que mientras las cotizaciones internacionales están resultando mejor de lo esperado en materia de granos (se pronosticaba una caída mayor), se mantienen en el rubro carnes, y están en recuperación en los lácteos, no ocurre lo mismo con los indicadores locales, y los cuestionamientos van tanto al nivel del tipo de cambio (para algunos ya en niveles semejantes a los de la Convertibilidad y, para otros atrasado 36%, de acuerdo con una serie desde 1975, que lo ubicaría en la actualidad en al menos $24), hasta el controvertido "Costo argentino".

Y es justamente este último el más complejo, y el que requiere claras políticas públicas para acotarlo, pues es el que determina el costo y la rentabilidad de lo que se produce y las posibilidades, o no, de exportar.

En el caso específico de los alimentos, según un estudio presentado por la Rural, la Argentina se ubica en el lugar 104 del ranking, detrás de Chile (33), Perú (67), Uruguay (73) y Brasil (81) de acuerdo a la OCDE, mientras que en ranking de los países exportadores de alimentos volvió a caer, ahora al lugar 15°, mientras Brasil se ubica en el 4°. A su vez, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico especifica que los 14 países que más alimentos exportan, están entre los 44 más competitivos.

El factor "burocracia"

De ahí que en forma total o parcial, las principales entidades se estén abocando al análisis de este factor y, mientras la Rural plantea la mejora de competitividad para el campo, los frigoríficos reunidos en Ciccra habrían encargado recientemente al economista Javier González Fraga un estudio sobre "El costo de la burocracia" que pesa sobre las empresas, mientras que la Bolsa de Comercio de Rosario se aboca a la infraestructura con la Hidrovía y los ferrocarriles.

En todo caso, entre los principales factores determinantes de la pérdida de competitividad agroindustrial aparece media docena de rubros: falta de infraestructura, presión impositiva, cargas laborales, disponibilidad energética, calidad institucional y costosa/excesiva burocracia.

Los ejemplos son contundentes e inapelables. Por caso, transportar un pallet de vino cuesta 80% (¡) más caro por camión que por tren, sin embargo, en la Argentina solo el 18% de las cargas se hacen por ferrocarril.

A su vez, el flete camionero triplica o quintuplica los porcentajes de utilización de los países más desarrollados como Canadá o Alemania, mientras que respecto de los costos, es 150% más caro que Estados Unidos y 70% más que en Brasil, por citar sólo algunos casos.

Tampoco es ninguna novedad la restricción energética que siguen sufriendo las empresas, además del mayor costo en varios casos, a partir del sinceramiento de las tarifas. Por caso, el estudio de la Rural compara el costo del gasoil (central para cualquier explotación agroindustrial) que es el más alto entre los países exportadores de alimentos, y prácticamente duplica al de EE.UU., donde está a u$s0,62por litro vs. u$s1,14, pero también en vecinos como Chile o Paraguay cuesta alrededor de u$s0,70, lo que ya marca una diferencia sustancial en términos de competitividad.

Más carencias

Para Ernesto Ambrosetti, economista de la Rural, si bien es cierto que las exportaciones argentinas deben viajar casi el doble que el promedio internacional (8.900 km vs. 4.660km), "no es menos cierto que tanto Australia como Nueva Zelanda recorren 8.600 km y 10.100 km, respectivamente, a sus principales destinos y aun así, son mucho más competitivos que la Argentina. Pero ellos reconocieron la importancia de reducir al máximo los costos, especialmente los administrativos".

Las carencias son muchas como la de una red de frío (siendo productores de alimentos), caminos (hay 500.000 km no pavimentados), comunicaciones, etc.

Pero también hay excesos, como la cantidad de gremios que "operan" sobre el principal río, el Paraná que asciende a 13, los conflictos sindicales que paralizan en forma continua las distintas actividades, o la presión impositiva que mantiene un "saludable" crecimiento, a pesar de los recortes relativos de diciembre del año pasado.

De hecho, según la SRA, solo en el campo, se afrontan 33 gravámenes de los cuales 16 son nacionales, 10 provinciales y 7 municipales, cifra que aumenta en forma significativa si se agregan los restantes eslabones hasta la góndola.

Y entre éstos, la tierra, el bien productivo por excelencia, tiene triple imposición, ya que soporta gravámenes en los tres niveles.

La lista podría seguir, pero no es necesario. Por ahora, los empresarios (y mucho más los eventuales inversores), esperan que finalmente los planes, como el Belgrano, se pongan en marcha, se dejen de crear nuevas y obviables gestiones, y se coordinen las acciones entre las distintas áreas como para volver más eficiente la gestión del propio Estado, y comenzar a recuperar así la competitividad del país.

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