22 de noviembre 2010 - 00:00

Yes suena tan potente como en los lejanos 70

Yes: Steve Howe (guitarra), Chris Squire (bajo, voz) Benoit David (voz), Alan White (batería), Oliver Wakeman (teclados). (Luna Park).

Hace un par de años, el cantante de Yes, Jon Anderson, tuvo un problema respiratorio y tuvo que ser internado. En vez de suspender la gira que conmemoraba los 40 años de la gran banda de rock progresivo, los otros miembros hicieron un casting en YouTube y contrataron al canadiense Benoit David, vocalista de un grupo de tributo a Yes, Close to the Edge. Así, de un día para el otro, el fan de una banda de homenajes se transformó en el cantante de la banda homenajeada.

Más allá de los detalles pintorescos de esta rara fábula de rock & roll digna de comedias como «Spinal Tap» e independientemente de lo que pueda pensar Jon Anderson sobre sus colegas -aparentemete no quedó muy contento- el Yes que tocó en el Luna Park sonó de manera demoledora, contundente como en los lejanos 70, cuando el grupo llevaba a su punto culminante el art rock o música progresiva.

Con tres de los miembros de distintas formaciones clásicas de Yes, empezando por el bajista y miembro fundador Chris Squire, el guitarrista Steve Howe y el baterista Alan White, más el nuevo cantante clonado a la medida de Jon Anderson (tiene el mismo tipo de voz aguda y la misma presencia física en el escenario) más el curioso aporte de Oliver Wakeman, hijo del superastro del sintetizador Rick Wakeman, que con sus capas y lentejuelas kitsch amenizaba largos momentos solistas dentro de los conciertos de Yes, esta nueva versión del grupo mejoró ampliamente las visitas previas disfrutadas a lo largo de las últimas décadas por el público argentino.

Sin un solo elemento extramusical, el trio Howe-Squire-White se convirtió en un equipo ganador a la hora de asombrar al público con la vigencia de un estilo musical que podría parecer demodé en el siglo XXI, pero que, sin embargo, se sostiene más que bien arriba de un escenario.

Ya desde la impactante apertura con dos superclásicos de la banda, «Siberian Khatru», del disco «Close to the Edge», y «See all Good People», de «The Yes Album», estos talentosos veteranos de los 70 recorrieron lo mejor de su carrera en una selección muy bien escogida de los temas que el público más podría querer escuchar, empezando claro por los instrumentales con guitarra española solista de Howe, «Mood for a day» y «The Clap». Incluso un par de temas de un disco muy inferior de Yes, «Drama», sonaron bien en el Luna Park -con un nivel de volumen salvaje, que por momentos hacía temblar las butacas- pero cuando Yes le lanzó a sus fans los hits épicos de rock cósmico «Roundabout» o el imperdible «Starship Trooper», con un fuego cruzado de zumbidos de sintetizador Moog e increíbles solos de guitarra, todo el asunto se volvió antológico.

Olvidando la rara presencia de un imitador de Jon Anderson en escena, esta reencarnación de Yes es algo que hay que ver. Se se recomienda a sus fans que no se pierdan los shows que aún quedan en Mendoza y en el Gran Rex de Capital.

D.C.

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