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Zaffaroni, en campaña antibuitres
Mientras Ricardo Lorenzetti simplemente pidió remitirse al fallo "Galli" para entender qué piensa la Corte sobre el litigio en Estados Unidos, Zaffaroni ha embestido directamente contra Griesa. A pesar de que ambos ministros tienen un elevado nivel de coincidencias en los fallos que firman, sus estilos y modos de concebir la Justicia son diametralmente opuestos.
Las declaraciones de Zaffaroni traen malestar en las vocalías de sus colegas porque luego deben explicarselas a los jueces estadounidenses que conocen, que de tanto en tanto visita el Palacio de Tribunales para dar cursos o firmar convenios y a los que, por estilo y formación, les resulta inconcedible que un alto magistrado de tan alto nivel tenga una vida social y una exposición pública como la que él despliega.
"No es un juez federal siquiera, sino algo así como un juez de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y salta a la fama mundial como el único ogro de la historia", sostuvo Zaffaroni sobre Griesa hace dos semanas. Casi en paralelo a esa reflexión, Carlos Fayt narraba, ante un cónclave cerrado, la conocida historia sobre cómo Griesa se las ingenió para encarcelar a Michael Sindona, banquero de origen siciliano vinculado al crimen organizado en Nueva York. Al mismo tiempo recordaba que el juzgado del distrito sur de Manhattan es previo a la propia Corte de Washington, que es el lugar de litigio obligatorio para aquellas firmas que cotizan en Wall Street y que en el Poder Judicial estadounidense es visto como un lugar de elite.
Casi como un anticipo de lo que podría sobrevenir luego de diciembre, Zaffaroni se muestra cada vez más insistente con la necesidad de un proyecto de ley para declarar imprescriptible la administración fraudulenta de privados cuando ésta afecta los intereses del Estado. Señales que a nivel interno de la Corte confirman las aspiraciones políticas del justice.
Zaffaroni dejará la Corte en un momento en el cual los temas penales parecen ir en ascenso en el cuarto piso, especialente tras el fallo que liberó al conjunto musical Callejeros y que estableció que la Corte podía revisar sentencias de fondo y no simples aspectos formales. Ese fallo da derecho a una suerte de doble revisión de las sentencias que la Corte porpone a nivel horizontal: si es en una Cámara, que la cuestión pueda ser tratada por dos Salas distintas, si es en un tribunal superior, que el caso sea abordado por conjueces. Sin embargo en los últimos días surgió una pregunta icómoda y referida a qué ocurrirá en aquellas provincias cuyas constituciones no preveen, ni siquiera tienen redactada, la palabra "conjuez". En esos casos la última escala sería la Corte.
Avatares técnicos que serán un desafió para un futuro inmediato, cuando la composición de la Corte se haya en estado de transición. Pero existen asuntos más urgentes, como la puesta en funcionamiento de la Cámara de Casación penal ordinaria que tiene a todos sus jueces ya nombrados pero que no asumen por no contar con los medios administrativos. Ya no se trata de un problema edilicio, de hecho ese plano está casi resuelto. Ahora, como tantos ambitos, la inquietud pasa por los fondos. Hace un mes y medio desde la Corte le recordaron al Gobienro que se precisa una partida de 70 millones para activar ese fuero. Hasta el viernes pasado esos fondos no habían aparecido.


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