3 de marzo 2009 - 00:00

Zapatero, enredado en sus propios límites

José Luis Rodríguez Zapatero alentó ayer a sus partidarios a formar Gobierno en el País Vasco. Pero desalojar a los nacionalistas vascos del Gobierno de Euskadi le podría costar caro en el Congreso central.
José Luis Rodríguez Zapatero alentó ayer a sus partidarios a formar Gobierno en el País Vasco. Pero desalojar a los nacionalistas vascos del Gobierno de Euskadi le podría costar caro en el Congreso central.
Madrid - José Luis Rodríguez Zapatero afronta tiempos difíciles en España, tras los comicios regionales en Galicia y el País Vasco. Acostumbrado a ganar desde que asumió la Secretaría General del Partido Socialista (PSOE) hace casi nueve años, el jefe de Gobierno español sufrió el domingo en tierras gallegas su primera gran derrota electoral a manos del conservador Partido Popular (PP), cuyo líder, Mariano Rajoy, ve ahora reforzado su liderazgo.
Y este fracaso no lo puede compensar tampoco el buen resultado de los socialistas en los comicios del País Vasco, donde éstos podrían liderar un histórico cambio de Gobierno que envíe a los nacionalistas a la oposición por primera vez en 30 años. Esto es así porque, paradójicamente, el éxito en tierras vascas puede complicar mucho las cosas al jefe de Gobierno español en Madrid en lo que a la política nacional se refiere. ¿Acaso la buena estrella de Zapatero se está apagando?
Lo cierto es que la crisis económica que vive el país está pasando factura al líder socialista. Cuando Zapatero, de 48 años, fue reelegido como presidente del Gobierno en 2008, la situación todavía no estaba tan grave. Pero ahora, España está sumida en la mayor recesión en medio siglo, y el desempleo va rumbo de absorber a cuatro millones de personas.
El vicesecretario general del PSOE, José Blanco, tuvo que admitir ayer que se cometieron errores en Galicia que deben ser «reconocidos, analizados y asumidos», pero, en un intento de desdramatizar la situación, negó que la derrota en esa región del noroeste de España haya tenido que ver con la coyuntura política nacional.
Fracaso
La primera víctima del fracaso fue el hasta ahora presidente del Gobierno gallego y candidato a la reelección, Emilio Pérez Touriño, quien anunció ayer su renuncia como secretario general de los socialistas gallegos (PSdeG), desalojados del poder por la mayoría absoluta conquistada por el aspirante del PP, Alberto Núñez Feijóo.
El consuelo de los socialistas es el resultado de los comicios en el País Vasco. Allí, su candidato, Patxi López, no obtuvo la mayoría, pero logró un significante avance de seis escaños (de 18 a 24) que lo postula como el primer jefe de Gobierno vasco no nacionalista de la era democrática. Siempre y cuando obtenga el apoyo del PP y del pequeño partido Unión, Progreso y Democracia (UPyD), liderado por Rosa Díez, una disidente de los socialistas vascos.
Pero el éxito socialista en el País Vasco no deja de ser agridulce. Porque si López accede a la Jefatura del Gobierno en Vitoria de la mano de los conservadores, Zapatero perderá el apoyo del hasta ahora gobernante Partido Nacionalista Vasco (PNV) en el Congreso de los Diputados en Madrid.
Zapatero gobierna en minoría. En el Parlamento le faltan siete escaños para tener mayoría absoluta, por lo que le resulta muy difícil sacar adelante leyes importantes, como los presupuestos generales del Estado. Y más de una vez, el PNV salió en su auxilio.
Y mientras que a Zapatero se le ponen las cosas difíciles, para su gran rival el camino se va allanando. Mariano Rajoy, el líder del PP, lo describió ayer con estas palabras: «Ha sido una victoria hermosa. He vivido varias campañas electorales y ésta es la más bonita en la que nunca he participado», manifestó respecto de los comicios gallegos.
Si antes de las elecciones el líder del PP estaba arrinconado por un escándalo de corrupción que afecta a su partido -investigado por el juez Baltasar Garzón- y por una trama de espionaje interno que ponían en duda su capacidad de liderazgo, ahora puede sentirse fortalecido, también de cara a los rivales en las propias filas. Como quitándose un peso de encima, Rajoy exclamó ayer: «El PP ha tenido momentos malos y buenos, como todos, pero en los momentos difíciles se demuestra que somos un partido muy especial». La próxima cita para demostrarlo será el 7 de junio, cuando tengan lugar las elecciones europeas. Será la segunda reválida tanto para Rajoy como para Zapatero.
Agencia DPA

Dejá tu comentario