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Zapatero termina donde llegó Aznar
José Luis Rodríguez Zapatero
Aunque el presidente del Gobierno español saldrá de la cámara con un apoyo mayoritario a la participación del país en la operación militar en cielo libio, está viendo cómo se cuestiona su discurso pacifista, el mismo que lo llevó, en su primera decisión como jefe de Gobierno en 2004, a retirar de Irak las tropas españolas que había mandado allí su antecesor, José María Aznar.
Con la participación de España en la operación Odisea del Amanecer, Zapatero «se carga el No a la guerra», manifestó ayer el diputado de Izquierda Unida (IU) Gaspar Llamazares, refiriéndose al lema al que los socialistas, entonces en la oposición, se unieron para protestar en su día contra la Guerra de Irak.
A dos meses de las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo en España, en las que las encuestas vaticinan el descalabro del Partido Socialista (PSOE), la intervención en Libia puede restar votos entre el electorado más pacifista de la formación de Zapatero. Y tanto el Ejecutivo como el PSOE se afanan en destacar que la campaña en Libia «no tiene nada que ver con lo que sucedió en Irak».
Zapatero puso medios aéreos y navales a disposición de la coalición internacional que se ha formado para impedir que Gadafi siga bombardeando a su población antes de contar con el visto bueno del Congreso de los Diputados, que no tendrá hasta mañana.
Para ello se ha amparando en el argumento de «máxima urgencia», que permite al Gobierno prescindir de esa autorización previa, siempre que la decisión sea ratificada a posteriori.
Es la primera vez que eso ocurre desde 2005, cuando entró en vigor la Ley Orgánica de Defensa Nacional, una norma impulsada por el Gobierno socialista para evitar precisamente que se repitiera lo sucedido en 2003, cuando Aznar decidió participar en la invasión de Irak sin un debate en el Parlamento.
Ante los diputados, Zapatero volverá hoy a destacar que la operación internacional en Libia para establecer una zona de exclusión aérea y garantizar el embargo de armas al régimen de Gadafi cuenta con la resolución aprobada la semana pasada por el Consejo de Seguridad de la ONU, un aval que no tuvo la invasión de Irak.
«Sólo porque ha habido una resolución de Naciones Unidas, conforme a la legalidad internacional, estamos aquí», dijo el sábado en París, donde Nicolas Sarkozy anunció el comienzo de la operación aérea en Libia.
Hay «demasiadas similitudes y pocas diferencias» entre la intervención en Libia y la Guerra de Irak, porque los aliados la utilizan como patente de corso para bombardear», dijo Llamazares. Su partido -IU- está avivando el fantasma de Irak y junto con el Bloque Nacionalista Galego (BNG, también de izquierda) rechazará hoy en el Congreso de los Diputados la participación de España. Pero entre ambos suman sólo tres de los 350 diputados.
Los nacionalistas vascos del PNV y los independentistas catalanes de ERC debatían ayer aún si abstenerse o votar a favor. Pero el resto de los partidos, incluido el PP de Mariano Rajoy, el principal de la oposición española, respaldará a Zapatero.
El jefe del Ejecutivo saldrá pues de la Cámara con un apoyo mayoritario, casi unánime. Pero a partir de este momento le costará trabajo mantener su discurso pacifista. Y si la operación militar en Libia se complicase, Zapatero podría tener más problemas con su electorado en los comicios de mayo.
Agencia DPA


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