21 de junio 2023 - 00:00

“El otro Onassis”, en el Rojas, indaga en historias de migrantes

Campomenosi. Actúa en la obra que dirigirá Corina Fiorillo.

Campomenosi. Actúa en la obra que dirigirá Corina Fiorillo.

Corina Fiorillo debuta en el Centro Cultural Ricardo Rojas con “El otro Onassis”, la ópera prima de Beatriz Bialylew sobre la inmigración y las herencias familiares que integra el “Proyecto Familia” curado por Maruja Bustamante. En 1938 llegó a Buenos Aires Meilach, un chico polaco de 17 años que, cuando habitaba en su pueblo, ansiaba vivir en una ciudad grande, llena de posibilidades, tal como ésta a la que el azar lo había amarrado. Meilach tiene una certeza: es el otro Onassis. La obra gira en torno a la familia que fundó, sus amores, sus triunfos, sus desventuras y contradicciones. Meilach es el padre de la autora.

“El otro Onassis” atraviesa más de 70 años de la vida política del país, la familia, los vínculos y lo que representan las tradiciones. Con funciones los sábados a las 19 y a las 21, cuenta con actuaciones de Ricardo Merkin, Paula Fernández Mbarak, Mercedes Torre, Estela Garelli, Inda Lavalle y Daniel Campomenosi, con quien dialogamos.

Periodista: ¿Qué le atrajo de la historia de Meilach, el padre de la autora? ¿Qué puede mencionar de su historia y cómo lo aborda la obra?

Daniel Campomenosi: Su vida desde que este inmigrante polaco llega a la Argentina, como tantos que vinieron a nuestro país. Cuando leí la obra quedé fascinado porque además atraviesa gran parte de nuestra propia historia y eso está muy bien retratado. Es un material que provoca gran empatía con el público. Su vida fue así como la cuenta su propia hija, Beatriz, quien además se anima a escribirla a sus 72 años, siendo esta su primera obra teatral.

P.: ¿Ese creer que era el otro Onassis, era un delirio, una ilusión o una gran mentira?

D.C.: No sé cuánto hay de verdad o de delirio. Yo le creo al personaje, quizás sea una metáfora, no lo sé. Nos entregamos a este juego, y no preguntamos demasiado. El ser rico y poderoso no sin un esfuerzo por alcanzarlo era una obsesión para él y así formó su familia.

P.: ¿Cuáles son los temas de la obra?

D.C.: La inmigración, la familia, el crecimiento personal , el amor, todo atravesado por los devenires históricos de nuestro país. Las dictaduras, la represión, Malvinas por nombrar algunos temas, mientras se cuenta como crece económicamente y como se relaciona con su mujer y sus hijos. Saber que son reales, que tienen los mismos nombres que los personajes fue muy fuerte, pero tratamos de despegarnos de eso. Fue muy conmovedor cuando Beatriz nos dijo que captamos la esencia de cada miembro de su familia.

P.: ¿Cómo fue el trabajo con la directora?

D.C.: Es la primera vez que trabajo con Corina Fiorillo, sabía que era una gran directora pero ahora pude comprobarlo. Permite jugar y se nutre de cada propuesta de los actores y eso es muy estimulante, es una gran capitana. Se enamoró del material al igual que cada uno de nosotros. Es muy contenedora y seguimos trabajando siempre desde el amor por el teatro contando una historia como esta. Es una trabajadora incansable y gran armadora de familias teatrales.

P.: ¿Cómo es trabajar en el Centro Cultural <Rojas?

D.C.: Es un gran espacio de experimentación. Trabajé en el Rojas hace mucho tiempo pero no en esta sala, no la conocía. La sala cancha, que supo ser una cancha de pelota a paleta, condicionó y le dio entidad a la obra. No puedo pensar en otra puesta como esta, que ideó Corina, una puesta bifrontal que nos da ese juego de actuar en varios frentes y jugar con todas esas posibilidades frente al público. El Rojas es un histórico espacio por el que han pasado tantos talentosos artistas, acá vi a Batato, a Urdapilleta y Tortonese por primera vez y es un flashback hermoso volver a entrar acá.

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