La mañana del viernes 5 de junio pasado en Bahía Blanca amaneció gris, fría y envuelta por una densa neblina que apenas permitía distinguir las enormes estructuras metálicas de Compañía Mega. Sin embargo, el clima no logró opacar el entusiasmo de los más de 150 invitados que llegaron hasta el complejo industrial para participar de la inauguración del Nuevo Tren de Fraccionamiento (NTF), una obra de u$s260 millones que ampliará significativamente la capacidad de procesamiento de líquidos de gas natural provenientes de Vaca Muerta.
La nueva instalación permitirá incrementar la producción y exportación de NGLs (Natural Gas Liquids), los componentes de mayor valor que acompañan al gas natural en los yacimientos no convencionales: etano, propano, butano y gasolina natural. Compañía Mega, controlada por YPF (38%), Petrobras (34%) y Dow Argentina (28%), tiene precisamente la misión de capturar esos líquidos, separarlos y transformarlos en productos comercializables para los mercados local e internacional.
Para Dow, el proyecto tiene una relevancia especial. El etano que produce Mega es enviado por ducto directamente al complejo petroquímico que la compañía opera en Ingeniero White, donde se transforma en etileno y posteriormente en polietileno, materia prima utilizada para fabricar envases, films, cañerías, autopartes y cientos de productos plásticos que forman parte de la vida cotidiana.
En ese contexto, Ámbito dialogó con Dolores Brizuela, la primera mujer en asumir la presidencia de Dow Argentina y de la Región Sur de América Latina tras más de dos décadas de trayectoria dentro de la compañía.
Durante la conversación en la enorme carpa blanca montada en el complejo industrial, la ejecutiva destacó el valor estratégico de la nueva obra, aseguró que sin esta expansión Vaca Muerta enfrentaría restricciones para seguir creciendo y planteó que Argentina reúne condiciones para convertirse en el destino de futuras inversiones petroquímicas globales cuando se normalice el actual ciclo de sobreoferta mundial.
Dolores Brizuela, con los otros accionistas de Compañía MEGA y su CEO, Tomás Córdoba.
Periodista: ¿Qué representa esta ampliación de Mega para Dow y para el desarrollo de Vaca Muerta?
Dolores Brizuela: Es una inversión tremendamente estratégica. Este proyecto se aprobó hace tres años, cuando ya todos veíamos el potencial que tenía Vaca Muerta, pero la realidad es que ese potencial se está acelerando incluso más rápido de lo que imaginábamos. Hay algo que muchas veces no se ve. El petróleo viene acompañado por gas asociado y si ese gas no se procesa se convierte en un problema. Es un problema para que el petróleo siga creciendo y también para que el gas pueda cumplir con las especificaciones necesarias para comercializarse. Por eso nos llena de orgullo haber llegado a tiempo con esta inversión. Si esta expansión no estuviese hoy operativa, seguramente sería un obstáculo para que Vaca Muerta pudiera seguir creciendo durante los próximos dos años, al menos hasta que entren en funcionamiento las nuevas obras que están previstas.
Periodista: ¿Qué beneficios concretos tendrá para Dow?
D.B.: Nosotros consumimos el etano que produce Mega y hoy nuestra planta está prácticamente a plena capacidad. Por eso el beneficio inmediato viene principalmente desde nuestro rol como accionistas de Mega y por la mayor capacidad de procesamiento que tendrá la compañía. No necesariamente implica una mayor producción inmediata en nuestras plantas porque hoy ya estamos operando prácticamente al máximo de nuestra capacidad. Ahora bien, todo el potencial que tiene Vaca Muerta y la creciente disponibilidad de líquidos sí nos hace pensar en escenarios futuros. El crecimiento de Vaca Muerta nos ilusiona con que en algún momento podamos pensar también en una expansión de capacidad petroquímica en Argentina.
Periodista: ¿Qué condiciones deberían darse para que una inversión de ese tipo se concrete?
D.B.: Hoy el principal desafío no está en Argentina. El principal desafío está en el mercado global. La industria petroquímica viene atravesando varios años muy complejos porque existe una enorme sobreoferta de productos. China construyó muchísima capacidad productiva durante los últimos años y la demanda mundial está creciendo más lentamente de lo esperado. Si esa sobreoferta no existiese, probablemente ya estaríamos pensando en inversiones más inmediatas. La realidad es que hoy el mundo todavía no necesita más producto petroquímico en el corto plazo.
Periodista: Sin embargo, Argentina parece tener ventajas competitivas cada vez más claras...
D.B.: Absolutamente. Argentina se está posicionando como una región con materia prima competitiva y además relativamente alejada de muchos de los conflictos geopolíticos que afectan a otras zonas productoras. Tenemos recursos naturales extraordinarios, pero también tenemos algo que muchas veces no se menciona lo suficiente: tenemos talento humano de primer nivel. Eso es algo que mostramos permanentemente dentro de Dow. Nosotros estamos constantemente explicando lo bueno que es el recurso disponible en Argentina, la calidad de nuestras operaciones y la capacidad de nuestros equipos.
Periodista: ¿Por eso afirmó que Argentina puede convertirse en destino de las próximas grandes inversiones petroquímicas?
D.B.: Sí, porque realmente creemos que tiene condiciones para hacerlo. Todo ese combo de recursos competitivos, talento, estabilidad creciente y disponibilidad de materia prima nos hace ilusionar con que Argentina pueda convertirse en el destino de las próximas grandes inversiones petroquímicas. Ahora bien, también necesitamos que el país siga consolidando señales de largo plazo. Las inversiones petroquímicas son proyectos que se planifican para varias décadas y requieren previsibilidad.
Periodista: ¿El RIGI ayuda en ese sentido?
D.B.: Sin dudas es una herramienta positiva y la mostramos permanentemente dentro de la compañía cuando analizamos oportunidades de inversión. El RIGI es una señal importante para quienes evalúan proyectos de largo plazo. Quizás para algunas cadenas petroquímicas sería interesante incluso pensar mecanismos adicionales que permitan mejorar aún más la competitividad frente a la situación global actual.
Periodista: ¿Existe la posibilidad de exportar etano licuado en el futuro?
D.B.: Técnicamente se puede hacer. Es absolutamente posible. Pero desde una visión petroquímica, siempre digo lo mismo. Sería una pena frenarnos en la exportación de etano cuando todavía podemos seguir agregando valor. El etano puede transformarse en etileno y luego en polietileno. Ahí es donde realmente se multiplica el valor agregado industrial. Como alguien que trabaja en petroquímica, mi preferencia siempre será producir polietileno antes que exportar solamente la materia prima.
Periodista: ¿Qué tiene que ocurrir para que se destrabe una nueva ola de inversiones petroquímicas?
D.B.: Lo que tiene que pasar es que la oferta y la demanda vuelvan a encontrarse. Hoy existe demasiada capacidad instalada en el mundo. Las plantas menos eficientes, las que tienen energía cara o materia prima cara, eventualmente tendrán que racionalizarse. Europa y algunas regiones de Asia tienen varias plantas que enfrentan ese desafío. Cuando esa sobreoferta empiece a corregirse, las inversiones volverán a aparecer. Y ahí Argentina tiene una oportunidad muy interesante para competir.
Periodista: ¿La guerra en Medio Oriente cambió ese escenario?
D.B.: Lo que hizo fue retirar parte de la oferta disponible. No aumentó la demanda, sino que redujo la oferta. Y cuando la oferta y la demanda se acercan naturalmente aparece una mejora en los precios. Pero todos entendemos que se trata de una situación coyuntural. Lo que vemos hoy es un efecto transitorio. Lo importante será observar cuándo el mercado vuelve a equilibrarse de manera estructural.
Periodista: ¿Qué importancia tiene hoy el mercado argentino para Dow?
D.B.: Muchísima. Tenemos una relación histórica con nuestros clientes y una participación muy importante en el mercado local que queremos seguir fortaleciendo. Nuestra propuesta no se limita a vender un producto. Trabajamos junto a nuestros clientes desarrollando soluciones, innovación y aplicaciones específicas para que puedan fabricar productos de mayor valor agregado. Esa relación cercana es parte de nuestra identidad. La competencia siempre es bienvenida porque nos obliga a mejorar, pero nuestra apuesta sigue siendo acompañar el crecimiento industrial argentino con innovación, desarrollo y una mirada de largo plazo.