7 de septiembre 2026 - 21:10

Petróleo: los tres cambios que dejó la guerra entre EEUU e Irán y que podrían ser irreversibles

Antes de la guerra entre EEUU e Irán, el estrecho de Ormuz era una vía estratégica, pero el tránsito internacional de barcos se desarrollaba con normalidad.

Antes de la guerra entre EEUU e Irán, el estrecho de Ormuz era una vía estratégica, pero el tránsito internacional de barcos se desarrollaba con normalidad.

Antes de la guerra entre EEUU e Irán, el estrecho de Ormuz era una vía estratégica, pero el tránsito internacional de barcos se desarrollaba con normalidad.

CBD

La guerra entre EEUU e Irán no solo provocó un shock en los precios del petróleo. También modificó el funcionamiento del mercado energético global y dejó cambios que podrían mantenerse incluso si se alcanza un acuerdo de cese del fuego.

De acuerdo a un análisis de CNN Business, tres transformaciones se destacan por encima del resto: el nuevo poder de Irán sobre el estrecho de Ormuz, el papel cada vez más relevante de China en el mercado petrolero y el fuerte aumento de la producción fuera de Medio Oriente.

Irán ganó poder sobre el estrecho de Ormuz

Antes de la guerra, el estrecho de Ormuz era considerado una vía estratégica, pero el tránsito internacional de barcos se desarrollaba con relativa normalidad. Por allí circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial.

El conflicto modificó esa situación. Irán cerró de facto el paso y llegó a dejar fuera del mercado global unos 13 millones de barriles diarios de suministro petrolero. Posteriormente, Teherán pasó de intentar bloquear el estrecho a regular su utilización mediante una autoridad propia y requisitos de registro para los barcos.

Ross Mayfield, estratega de inversiones de Baird, consideró que se produjo un cambio estructural. “El cierre de Ormuz pasó de ser un riesgo extremo hipotético a convertirse en una herramienta demostrada y efectiva”, sostuvo.

La transformación resulta relevante porque el mercado deberá incorporar desde ahora la posibilidad de que una interrupción en Ormuz deje de ser un escenario remoto y pase a formar parte de los riesgos habituales de la industria energética.

Natasha Kaneva, responsable de análisis de commodities de JP Morgan, señaló que incluso podría aparecer un costo adicional asociado al tránsito. Según su estimación, un esquema de cobro similar al utilizado en los estrechos turcos podría agregar aproximadamente u$s1 al precio del petróleo.

Antes de la guerra entre EEUU e Irán, el estrecho de Ormuz era una vía estratégica, pero el tránsito internacional de barcos se desarrollaba con normalidad.

Antes de la guerra entre EEUU e Irán, el estrecho de Ormuz era una vía estratégica, pero el tránsito internacional de barcos se desarrollaba con normalidad.

China demostró cuánto puede reducir su demanda

La segunda transformación ocurrió del lado de la demanda. China utilizó las enormes reservas de petróleo que había acumulado antes de la guerra y redujo sus importaciones de crudo en alrededor de 5 millones de barriles diarios.

Joe Brusuelas, economista jefe de RSM US, destacó precisamente la capacidad de Beijing para “modular su demanda” rápidamente frente a un shock energético.

La transición hacia los vehículos eléctricos también aceleró este proceso. Durante el feriado del Día del Trabajo en mayo, la carga de vehículos eléctricos en las autopistas chinas aumentó 55,6% interanual. Además, casi una cuarta parte de los automóviles que circularon por las rutas durante esos días fueron eléctricos.

JP Morgan estimó que, de los 1.900 millones de barriles de petróleo de Medio Oriente que desaparecieron del mercado durante la guerra, unos 800 millones fueron compensados mediante una menor utilización de petróleo.

Kaneva advirtió que este comportamiento podría dejar una huella duradera: “La historia demuestra que los shocks petroleros anteriores suelen dejar reducciones persistentes en la demanda de nafta, y este episodio podría no ser diferente”.

Más petróleo fuera de Medio Oriente

El tercer cambio fue la reacción de la oferta. Países productores fuera de Medio Oriente aumentaron significativamente su producción para compensar la interrupción del suministro.

Brasil agregó unos 800.000 barriles diarios, Guyana incorporó 300.000, Canadá 200.000 y Noruega otros 150.000 barriles diarios. EEUU, por su parte, produjo unos 900.000 barriles diarios más que un año atrás.

Al mismo tiempo, los productores del Golfo comenzaron a buscar rutas alternativas para transportar su petróleo. Arabia Saudita recurrió al transporte terrestre y utilizó al máximo su oleoducto Este-Oeste, mientras Irak analiza construir una conexión hacia el Mediterráneo.

El resultado podría ser un mercado petrolero estructuralmente diferente: más producción fuera de Medio Oriente, menor demanda relativa de crudo y rutas comerciales más diversificadas.

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