El incremento acordado para mayo resulta insuficiente frente a la interrupción histórica del suministro global por la guerra en Medio Oriente. Los precios ya rozan máximos en cuatro años y crece la presión sobre la economía mundial.
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El incremento representa menos del 2% del volumen interrumpido por el conflicto, lo que lo convierte en un ajuste más simbólico que efectivo. De hecho, fuentes del propio grupo y analistas del sector coinciden en que el aumento quedará, en gran medida, “sobre el papel”, dado que varios de sus principales productores no están en condiciones de elevar su bombeo.
La situación es particularmente crítica en los países del Golfo —como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak— que, si bien cuentan con capacidad ociosa, ven limitadas sus exportaciones por el bloqueo de la principal ruta marítima del petróleo a nivel mundial.
En paralelo, los precios del crudo se dispararon hasta alcanzar niveles cercanos a los u$s120 por barril, un máximo en cuatro años. Este salto ya comienza a trasladarse a los combustibles y genera presión sobre consumidores y empresas en todo el mundo, al tiempo que obliga a los gobiernos a evaluar medidas para asegurar el abastecimiento.
“La medida añade muy pocos barriles al mercado”, señaló Jorge León, exfuncionario de la OPEP y actual analista de Rystad Energy, al subrayar que mientras el estrecho de Ormuz permanezca cerrado, cualquier aumento de producción pierde relevancia.
A las restricciones logísticas se suman los daños en infraestructura energética provocados por ataques con misiles y drones en la región. Según autoridades del Golfo, incluso en un escenario de cese inmediato del conflicto, la recuperación de las operaciones podría demorar meses.
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El precio del barril continúa en torno a los u$s100
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La crisis energética se agrava además por la imposibilidad de otros miembros de la OPEP+ de aumentar su producción. Rusia, por ejemplo, enfrenta limitaciones derivadas de sanciones internacionales y daños en su infraestructura, en el contexto de la guerra en Ucrania.
En este escenario, el mercado enfrenta lo que ya es considerada la mayor interrupción de suministro de petróleo de la historia, con una caída estimada de entre 12 y 15 millones de barriles diarios, equivalente a cerca del 15% de la oferta global.
De persistir las restricciones en Ormuz, algunas proyecciones advierten que el precio del crudo podría escalar por encima de los u$s150 por barril en las próximas semanas, lo que implicaría un nuevo shock inflacionario a nivel global.
La próxima reunión del grupo está prevista para el 3 de mayo, en un contexto de máxima incertidumbre sobre la evolución del conflicto y sus consecuencias sobre el mercado energético.
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