19 de noviembre 2007 - 00:00

Abrió San Luis con buen film israelí, "Medusas"

San Luis - Decenas de películas gratuitas que el público ve a sala llena junto a Geraldine Chaplin, Eliseo Subiela, y demás miembros del jurado, y una decena de artistas nacionales firmando autógrafos y dejándose fotografiar ( Carolina Papaleo, la más solicitada), conforman las más auspiciosas postales del 1° Festival Internacional San Luis Cine, inaugurado el viernes.

La noche inaugural desfilaron, cual modelos, todas las figuras presentes, con fuegos artificiales sobre el lago, aplausos, orquesta y coro.

Catherine Deneuve cerraba el desfile, pero quienes mejor caminaron la pasarela esa noche, sin apuro, cadenciosas, graciosas, fueron la rusa Marina Kazankova, ceñida de rojo, y Geraldine Chaplin, con un sencillo vestido verde acampanado, tipo Audrey Hepburn (una tiene 26 años, la otra 63, la belleza no tiene edad).

Los discursos, afortunadamente breves, fueron en la Caja de los Trebejos, singular estadio cerrado hecho para el reciente Torneo Mundial de Ajedrez. A recordar, la tiara de Esther Goris (esposa del gobernador), el saludo distante de Thelma Biral al mandatario provincial y su esposa (a diferencia de otras actrices, digamos, más efusivas), la belleza estatuaria de Carolina Papaleo, como salida de una película argentina del '50, y la emoción de Julio Márbiz, director general del festival, que no se privó de recordar aquello de «las grandes obras (...) las critican los inútiles crónicos».

A recordar, también, la capacidad de síntesis de la traductora al inglés, muy aplaudida cuando redujo a dos líneas toda una larga frase del gobernador Alberto Rodríguez Sáa. El hombre ya había enumerado la Ley Provincial de Libertad de Pensamiento, el presupuesto provincial de Cultura («el triple de lo aconsejado por la Unesco, y casi 30 veces más que el presupuesto nacional»), la Ley Provincial de Cine, las autopistas, etc., y estaba resaltando detalladamente la falta de deudas «por lo cual bien tenemos derecho a hacer este festival», cuando de pronto dijo «uy, me estiré mucho y me olvidé de la traductora». Eso es lo que ella supo reducir a dos líneas, ganándose los agradecidos aplausos del público, algo que difícilmente se haya visto en ningún otro festival.

En cuanto a las películas, el nivel hasta ahora es sinceramente destacable, con especial lucimiento de las comedias sentimentales «Meduzot» ( Medusas), de Israel, y «Caramelo», del Líbano, los thrillers « Promesas del este», de David Cronenberg, «Exiliados», de Johnnie To, y «La niebla y la noche», del turco Turgut Yasalar, el documental «Invisibles», de Wim Wenders y otros, presentado por Médicos Sin Fronteras, la nueva de Luc Besson, «Angel-A», donde retoma con mayor presupuesto el blanco y negro de sus comienzos, y las biográficas «Manuel de Falla, músico de dos mundos», de Castiñeira de Dios, y «Noel, poeta da vila», de Ricardo van Steen, sobre el recordado sambista carioca Noel Rosa.

También, el documental «Estrellas de la Línea», de Chema Rodríguez, sobre un equipo de fútbol curiosa y vocingleramente integrado por prostitutas guatemaltecas. Como corresponde, esta pelicula se exhibió el sábado, después del partido Argentina-Bolivia.

Las funciones son en el impresionante Centro Cultural Puente Blanco (dos salas a nuevo), el San Luis Shopping Center, y el Predio Ferial y de Convenciones, donde, a la competencia internacional de cortos, desde hoy se agrega una serie de conferencias y debates.

  • Deneuve

    El viernes, de sorprendente buen humor, luciendo una de sus habituales blusas con diseño de leopardo que le dejan las rodillas levemente al descubierto, Catherine Deneuve atendió al periodismo en una linda sala con vista al lago del hotel Potrero de los Funes. Luego de condenar el libro la «biografía no autorizada» que se publicó en París sobre ella, también habló de cine: la suerte de haberse iniciado en comedias musicales de Jacques Demy («Las señoritas de Rochefort», «Los paraguas de Cherburgo», más tarde «Piel de asno»), su experiencia con Lars von Trier, que tiene fama de maltratar a las actrices («no me molestó para nada, yo misma le escribí pidiendo trabajar con él»), su apoyo al sistema de excepción cultural de Francia («debería aplicarse en muchos otros países, para enfrentar la gran presión que viene de afuera»), sus ganas de hacer más películas históricas, su reticencia a actuar en inglés («aunque lo hablo muy bien, pierdo muchísima calidad interpretativa»), su complacencia ante «Belle toujours», continuación de «Belle de jour» con otra actriz («buena idea, asi conserva el misterio»), y su relación con el dibujo animado «Persépolis», de una exiliada iraní: «Con mi hija Chiara estamos desde el principio. Me gusta mucho porque es una sátira muy juvenil, fácil de ver, y al mismo tiempo muy política, muy dura, con un tema muy inteligentemente tratado. Ganó un premio en Cannes y Francia la eligió para los Oscar, con suerte creo que tendremos una muy buena distribución mundial».

    Tan contenta estaba, que aceptó hablar de su edad: «Los años traen compensaciones maravillosas. Las cosas se aprecian con otra distancia y se relativizan mucho los viejos dolores, sobre todo cuando ya pasamos experiencias de tristeza muy grande. Y empezamos a recibir homenajes, que me dan mucho placer, los acepto, pero que no se demoren. Dentro de unos años ya no los aceptaré más».
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