La idea es que el público se divierta y termine riéndose de sus propios tabúes y limitaciones a través de un abanico de situaciones jugadas en clave de comedia. En este sentido, la directora En primer lugar, hizo una adaptación más afin a los códigos argentinos y, aunque todo está dicho obviando todo eufemismo, no hay razones para escandalizarse con el tono abiertamente lujurioso de algunos de los diálogos. Si bien abundan las escenas sexuales (siempre con ropa y hábilmente coreografiadas) todas ellas responden a un contexto adecuado y a una atmósfera de gran vitalidad y frescura. Al fin y al cabo, la pieza propone una visión sobre el sexo decididamente festiva y sin ningún tipo de limitaciones. Por otra parte,
Entre los cuadros ofrecidos se destaca el de
A éstos se suma el vibrante «tête à tête» sostenido por
Dejá tu comentario