14 de noviembre 2008 - 00:00

Amor y suspenso por un Sofovich diferente

«Elenterrador»es una obradesuspensopsicológicoque revelaotra facetade GerardoSofovich.
«El enterrador» es una obra de suspenso psicológico que revela otra faceta de Gerardo Sofovich.
«El enterrador» de G.Sofovich. Int.: S. Montanari, R. Serrano, M. Ghione y G. Sari. Montaje: R. Bertrand. Dir. Gral: G.Sofovich. (Multiteatro.)

Un marido celoso obliga a su joven vecino representar, junto a él y su esposa, una suerte de psicodrama casero con el fin de probar la supuesta infidelidad de su mujer. Parece el argumento de una comedia picaresca, pero no lo es. Se trata de la última pieza de Gerardo Sofovich (antes de que suba a escena, hoy, «Varieté para María Elena» en el Teatro Tabarís), y contra todo lo que podía esperarse, en ella no hay sketchs cómicos, ni números musicales, ni nadie que se pasee escaso de ropa. 

En una línea muy diferente a «El champán las pone mimosas» o a la reciente «Una familia poco normal», esta obra de suspenso psicológico propone una reflexión acerca del amor y la fidelidad en el matrimonio valiéndose de un planteo argumental bastante bien estructurado que poco a poco va revelando sus secretos.

Como corresponde al género, aquí abundan las conductas enigmáticas y los datos tramposos.

Víctimas y victimarios intercambian roles en medio de un progresivo duelo de voluntades que empieza con una broma cínica para luego convertirse en una cuestión de vida o muerte.

Aún cuando el autor no esté a la altura de un David Mamet («Oleanna», «Codicia») ni utilice tramas tan complejas como las suyas (aquí el conflicto se limita a la esfera conyugal), hay que reconocer que Sofovich maneja con suma prolijidad esta red de mentiras y engaños.

Con un director de mayor experiencia en el género (sobran candidatos, incluso en el circuito off Corrientes) la obra hubiera podido capitalizar todos estos méritos.

Lamentablemente al montaje de René Bertrand le falta nervio y dinamismo, incluso algunas escenas parecen transcurrir a tiempo real (como en «Gran hermano») con esos prolongados silencios que aburren sin remedio.

La pieza termina resultando algo morosa y explicativa sobre todo en la presentación de sus personajes. Pero esto se ve compensado por el buen desempeño del elenco, donde se luce Roly Serrano con su conocida versatilidad. Ghione compone a un rival de mucho carisma (tan simpático que luego de destrozar dos temas de Fito Páez, el público lo aplaude igual).

En cambio a Silvia Montanari se la ve mucho más cómoda en las escenas dramáticas que en los pasos de comedia. Por último, Gabriela Sari (la hija de Miguel Angel Rodríguez en «Por amor a vos») da vida a una noviecita querendona cuya aparición aporta una bocanada de aire fresco a esta simpática historia en la que todos reciben su lección, no por ser infieles o por haber sido engañados, sino por ocultar sus carencias afectivas.

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