10 de octubre 2008 - 00:00
Anahí Berneri, en busca de los diferentes
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Anahí Berneri: la realizadora de «Encarnación»
debuta como directora teatral con «Nelidora»,
sobre dos hermanas siamesas.
A.B.: Para que funcionara la película tenía que ser así, porque «Encarnación» habla justamente de una actriz que perdió su estrellato, su momento de popularidad y ya no sabe quién es. Yo necesitaba a alguien que entendiera ese sentimiento, y como Silvia estaba intentando volver a la actuación sin mucho éxito... La verdad es que en cine uno trabaja -o yo al menos necesito trabajar-con personas que se parezcan al personaje o hayan tenido alguna de sus vivencias. El teatro es distinto, te da otra libertad de creación. En este caso no tuve que lidiar con auténticas siamesas. Pero, en «Encarnación» tuve que vencer los miedos de la actriz frente a tanta exposición pública.
P.: ¿Ella inspiró el guión o fue al revés?
A.B.: La idea se me ocurrió después de filmar mi opera prima, «Un año sin amor». Ahí tuve mi primer contacto con el mundo de los actores, donde el ego es muy grande. Y, por otra parte, la experiencia de llevar la película a distintos festivales y dar notas, también me llevó a reflexionar sobre mi propia exposición. Todo esto lo proyecté en la imagen de una ex vedette de los '80, de una bella mujer que envejeció, con la idea de exacerbar el asunto y llevarlo al límite.
P.: ¿Es cierto que para poder filmar «Un año sin amor» hizo espionaje en el circuito gay masculino?
A.B.: En realidad el circuito sadomasoquista de Buenos Aires se reduce a unas cuarenta personas que se reúnen en un boliche oscuro. Pero, bueno, había que animarse a entrar. Ahí no permiten el ingreso de mujeres, pero como yo usaba el pelo muy corto, me puse un gorrito y me metí.
P.: ¿No corría el riesgo de que la echaran?
A.B.: Lo más fuerte que podía suceder era ver a esas veinte o treinta personas teniendo sexo al lado de uno. Hay gente a la que le puede dar mucho asco ver a dos hombres juntos, pero yo estaba interesada en filmar ese mundo que me resultaba tan ajeno como el mundo de las vedettes. Y ambos me resultan particularmente interesantes porque son diferentes del mío.
P.: ¿Ese «descenso» al submundo del cuero y el látigo no afectó su imagen?
A.B.: No, los padres del jardín de mis hijos todavía me siguen queriendo.
P.: ¿De qué trata su próximo largometraje?
A.B.: De la violencia doméstica, del desborde social y de cómo educamos a nuestros hijos.
Empezamos a filmar el año que viene.
Entrevista de Patricia Espinosa


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