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21 de mayo 2008 - 00:00

Atractiva versión de "I Masnadieri" de Verdi

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«I Masnadieri». Mús.: G. Verdi. Lib.: A. Maffei. Régie, amb. y luces: E. Casullo. Coro y Orquesta de la Casa de la Opera. (Teatro Avenida.)

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Merece ser bienvenida una obra poco habitual en Buenos Aires: «I Masnadieri», sobre «Los bandidos» de Schiller (adaptado por Andrea Maffei), con música de Giuseppe Verdi. Aunque no es una de las mejores creaciones verdianas, posee pasajes bellos, sobre todo algunas arias de soprano y de tenor, vibrantes cabalettas, interesantes coros y un trío final admirable, pautas del grado de madurez a que había llegado el compositor en 1847.

Uno de los principales atractivos de esta versión lo constituyó la energética presencia de Giorgio Paganini al frente de la Orquesta de la Casa de la Opera de Buenos Aires, cuya presidente, la soprano Adelaida Negri, interpretó el rol de «Amalia».

Paganini, además de ser un riguroso expositor del estilo de Verdi, sabe sacar lo mejor de sus instrumentistas. La suya fue una gran interpretación. El Coro de la institución dirigido por Ezequiel Fautario no fue óptimo pero tuvo un desempeño apreciable.

Más allá de la música, el espectáculose potenció con la dirección escénicade Eduardo Casullo, que creó magníficos efectos visuales en los finales de cuadros, muy en clima con la pintura de Velásquez o Watteau. Enriquecieronla puesta, con una plataforma-única para toda la ópera, las exactas luces del mismo Casullo, multimedia de imágenes abstractas.

Adelaida Negri, con su experiencia y musicalidad, encaró los riesgos de su personaje con arrojo en el registro agudo y precisión en las coloraturas, además de aportar emoción. Eduardo Ayas ha tenido mejores noches que en esta ocasión, pero defendió con hidalguía un personaje heroico y de registro sumamente agudo. Cantó y actuó muy bien el barítono Leonardo López Linares su ingrato «Francesco», y fue sobrio el Massimiliano de Mario de Salvo. El «Trío» conclusivo (tenor, bajo, soprano y coro) fue un momento memorable de esta representación. En él se encontró lo mejor de Verdi.

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