28 de noviembre 2005 - 00:00
Atractivas evocaciones de Dior y Greta Garbo
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En «Dior», Jorge Ferrari retrata al modisto en sus facetas muy conocidas, mientras que en «Quiero estar sola», Luciano Suardi se propuso desmontar el mito de Greta Garbo.
Algunas de sus declaraciones públicas, más los testimonios de quienes la conocieron en la intimidad se funden con varios diálogos extraídos de sus películas.
La puesta de Suardi esboza sin demasiadas precisiones (esto es deliberado) la angustia existencial de una mujer que poco tenía que ver con la imagen de «star» que le inventó Hollywood. Se destaca la actuación de Marta Lubos, una actriz de extraordinario magnetismo, y la sugestiva iluminación de Paula Grandío (directora de fotografía de los films «Silvia Prieto», «El Sur de una Pasión», «No quiero volver a casa») que instala en escena un apropiado clima de ensueño.
«Dior et moi» de Jorge Ferrari hace foco en la dualidad de un artista que también debió lidiar con su imagen pública. Dior fue el primero en reivindicar el lujo y la belleza y en utilizarlos como una celebración de la vida. La miseria de la posguerra le había hecho añorar aún más sus luminosos años de infancia que fueron decididos en su formación estética.
En sólo once escenas (el número de temporadas que ofreció en sus escasos 52 años de vida) es posible apreciar la visión, las dudas, los temores y los ideales de este gran artista interpretado con gran convicción por Javier Rodríguez. Ferrari tuvo el acierto de retratar a Dior en sus facetas menos conocidas, pero también aprovechó anécdotas divertidas y algunas descripciones de escenas familiares extraídas de la autobiografía de Dior que evidencian una nostalgia muy proustiana.
En su debut como director, Ferrari optó por una escenografía minimalista que evoca muy apropiadamente las pasarelas y salones parisienses de aquellos años. También se dio el gusto de cerrar su espectáculo con un espléndido vestido de Dior.


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