30 de noviembre 2007 - 00:00

Avanza la era del libro electrónico

Uno de los principales problemas que siempre debieron enfrentar quienes pretendieron reemplazar el papel impreso por sucedáneos digitales, ha sido la resistencia del lector medio a abandonar la estrecha relación que se establece con los libros. Esta semana, la autodenominada « librería virtual más grande del mundo» lanzó su producto Kindle, un lector de contenidos electrónicos que, pese a no ser el primero de su clase, ofrece numerosas ventajas que lo podrían transformar en piedra fundamental de una verdadera revolución.

Entre ellas se cuentan su peso inferior a los 300 gramos, una pantalla que realmente imita el reflejo y la textura del papel, una memoria flash capaz de almacenar doscientos libros, con posibilidad de ampliación a través de tarjetas similares a las que utilizan las cámaras digitales, y un servicio de conexión satelital permanente -similar al de los teléfonos celulares- que permite el acceso a Internet en todo momento y a gran velocidad, una característica que, además, lo convierte en un útil instrumento para suscribirse a diarios y revistas, que actualizan sus ediciones regularmente, sin que sea necesaria la participación del usuario.

Otra de las ventajas del lector electrónico son los precios de los diferentes materiales disponibles. Por ejemplo, los usuarios pueden acceder a más de 90.000 libros eletrónicos, entre los que se incluyen más de cien de los 112 best sellers del prestigioso «The New York Times», a un costo promedio de 10 dólares. También pueden suscribirse a los principales diarios de los Estados Unidos -y a algunos otros de lengua inglesa- con un costo mensual de entre 6 y 15 dólares, y lo mismo es aplicable para una importante cantidad de revistas, cuyos valores de suscripción oscilan entre el dólar y los tres dólares y medio por número.

La principal desventaja que señalan, a la fecha, los especialistas es el precio de venta al público de los lectores, que hoy se ubica en los 400 dólares, aunque cabe señalar que las conexiones a Internet para conseguir libros o recibir las suscripciones, no tienen costo adicional.

El éxito o no de la experiencia es determinante para que este tipo de servicios se extienda hacia otras lenguas que no sean la inglesa, sobre todo teniendo en cuenta que, eventualmente, permitirá el acceso a libros y publicaciones agotadas en papel.

Horacio Moreno

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