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Allí pasa sus días un argentino, de aspecto bastante descuidado, al que un científico alemán utiliza como material de estudio para sus experimentos. Aislado y sin comunicación con el exterior, el argentino desarrolla su rutina cotidiana en forma pausada y meticulosa ante la mirada atenta del científico. Este intenta evaluar su inteligencia y capacidad de resolución imponiéndole diversos obstáculos, pero cuanto más observa a su objeto de estudio, más aumenta su desconcierto. Las reacciones de este insólito «cobayo» están dominadas por el sentimentalismo, la desidia, el olvido de las experiencias vividas y la paralización ante cualquier situación conflictiva.
Alejada del planteo metafísico que ofrecen los textos de La versión incluye breves parlamentos en lengua alemana que luego son traducidos por una voz femenina, tan gélida y profesional como la que se escucharía en un congreso científico. A través de este recurso el director pudo perfilar más claramente la idiosincracia de este individuo, torpe e infantil, representado como el argentino medio.
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