17 de diciembre 2007 - 00:00

Branagh cerró Pinamar recitando a Shakespeare

Kenneth Branagh gritó: «Viva Mozart» en Pinamar, pero -a causa de su pronunciación irlandesa-, muchos entendieron «Viva Boca».
Kenneth Branagh gritó: «Viva Mozart» en Pinamar, pero -a causa de su pronunciación irlandesa-, muchos entendieron «Viva Boca».
Pinamar - «¡Viva Painamar,-viva Mozart, viva 'La flauta mágica!'». Así terminó Kenneth Branagh la presentación de su película en este festival, aunque muchos en vez de Mozart oyeron «viva Boca». Afable, cordial, Branagh fue la figura de lujo en el cierre del 4° Pantalla Pinamar, un encuentro argentino-europeo que tuvo buenas luminarias, y algunos films casi deslumbrantes (pero un poquito menos que otros años).

A destacar, de los últimos días, la comedia holandesa «Familia feliz», el drama alemán «Los falsificadores» (que además tiene varios temas de Gardel interpretados por Hugo Díaz), el ya comentado «Telón de azúcar», el movilizador, gracioso, y amargo «Rancho aparte», primer largometraje del veterano director de publicitarios Edy Flehner, y, por supuesto, los dos que trajo Branagh: «La flauta mágica», cantada en inglés con toques a lo Ken Russell y «Sleuth», admirable duelo actoral entre Michael Caine (el marido) y Jude Law (el amante), en una pieza que antes hicieron Laurence Olivier y Michael Caine, y aquí, en el viejo Teatro del Globo, Ernesto Bianco y el entonces jovencito (flaco y de rulitos) Norman Briski, dirigidos por Osvaldo Bonet.

Precisamente Bonet, con sus 89 años, vio «Sleuth» y la comentó con Pepe Novoa y Pepe Soriano, que decía, quizá demasiado humilde, «Los ingleses leen la partitura, nosotros tocamos de oído». También Branagh, si no humilde, resultó sencillo y agradable, capaz de aceptar las excesivas muestras de afecto, la relativa calidad de imagen y sonido de las salas, las impertinencias de unos empleados que quisieron ignorar su turno en el Club de Golf, para irse más temprano, etc. Se sintió a gusto, y hasta recitó Shakespeare en plena conferencia de prensa (lo hizo como si fuera en un ensayo de mesa, pero igual estuvo muy bien).

«Shakespeare y Harold Pinter son muchísimo más inteligentes que yo», dijo, «aprendemos mucho de sus observaciones y percepciones sobre el ser humano, sobre la vida, que discuten y celebran con gran altura. ¿Cómo responde Shakespeare a su famosa duda entre ser y no ser? Pues ser, y estar listo para amar, para vivir, etcétera.»

  • Observaciones

    Otras respuestas, tomadas al azar: «Mozart sugiere resolver los conflictos poniendo compasión, risas, y amor. Y además quiere abrirle al pueblo las puertas del arte, pero no quiere empujarlo a través de ellas. La gente debe entrar por sí misma».

    «¿Cuál es la principal diferencia entre 'La flauta mágica' y 'Sleuth'? Que Papageno desea simplemente tener mujer e hijos, para él 'no hay sentimiento terrenal más maravilloso', y eso lo eleva, mientras los otros, que son personas de cierto nivel, desean destruirse mutuamente por una mujer, y eso los convierte en animales».

    «Yo me acercaba a la ópera por primera vez, y los cantantes debutaban en el cine. Estábamos unidos por el miedo».

    Para quitar a los cantantes sus costumbres escénicas y acercarlos a un estilo actoral cinematográfico, estaba Jimmy Yuill, un barbudo grandote, director de actores de casi todas las películas de Branagh. «Me contrató por tres días para acompañar la lectura de diálogos de su primer film, y terminé actuando. Desde entonces somos amigos», contó Yuill en un aparte, y confirmó un dato personal: «A los 18 años dejé mi lugar en las Tierras Altas de Escocia, y me hice maestro rural en las Malvinas. Viajé miles de millas, y me volví, porque era lo mismo. Pero entre medio, me detuve en la Argentina. Nunca olvidé la amabilidad, la calidez, de su gente, pero no pensaba volver, hasta que mi amigo me llamó para que lo acompañara». Detalle exquisito, dijo amigo en castellano. Y ambos, al hablar de las islas, dijeron Malvinas, nunca Falklands. Más allá de su condición de artistas, uno es de Irlanda del Norte, y el otro es de Escocia.

    Pasando a otro tema: los ganadores de la competencia nacional fueron, por voto del público, «XXY», «Regresados» (que también ganó el premio Signis) y «M». Y la película argentina más vista, «El visitante de invierno», una de terror, casualmente filmada en Pinamar.
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