Los pibes son chicos, y la película también es chica, lo que resulta un acierto. Para su debut como director de cine, También los sub-16 del elenco son debutantes, sólo amparados en su naturalidad, y en su cercanía con los hechos que aquí se representan y «que son de público conocimiento», como cada espectador irá recordando de sí mismo, a medida que transcurre la historia. Un poquito alargada, puede ser, pero con lindos apuntes, y con un partidito de fútbol con unos goles que dan gusto, y que ojalá a uno le hubieran filmado algo parecido cuando todavía le daba a la pelota en el baldío.
El film remata con un lindo desgajamiento, entre dolido y melancólico. Se filmó en San Andrés de Giles. Detalle curioso, o continuidad histórica, la anterior película ambientada en ese mismo pueblo también tenía un golazo memorable. Era
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